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Saduceos

Los saduceos fueron un grupo religioso y político judío del periodo del Segundo Templo, con especial influencia entre las familias sacerdotales de Jerusalén. Los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles los presentan en controversia con Jesús y con los primeros cristianos, sobre todo por su rechazo de la resurrección de los muertos.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSaduceos
CategoríaSecta
DescripciónGrupo religioso y político judío del periodo del Segundo Templo, con especial influencia entre las familias sacerdotales de Jerusalén, caracterizado por su rechazo de la tradición oral y de la resurrección de los muertos. 135 a. C
ReferenciasEvangelios y Hechos de los Apóstoles
Contexto HistóricoPeriodo del Segundo Templo, época asmonea y dominio romano hasta la destrucción de Jerusalén en el año 70 d. C.
Enseñanzas PrincipalesAceptación exclusiva de la Ley escrita y rechazo de la tradición oral, negación de la resurrección de los muertos, de los ángeles y de la retribución después de la muerte.
Escritos RelacionadosNuevo Testamento, Refutación de todas las herejías
Fecha de Destrucción70 d. C.
OrigenVinculado tradicionalmente con Sadoc, sumo sacerdote asociado a los reinados de David y Salomón; aparecen como grupo político reconocible en la época de Juan Hircano.
Personas RelacionadasJesús, Pablo, Sadoc, Juan Hircano, Hipólito de Roma, Orígenes, Tertuliano
TipoGrupo religioso y político judío, Periodo del Segundo Templo

Tabla de contenido

Nombre y origen

El origen exacto del nombre saduceo no resulta seguro. La explicación que lo relaciona con la palabra hebrea tsaddiqim, «justos», ha perdido aceptación por razones lingüísticas. Una interpretación más extendida lo vincula con Sadoc, sumo sacerdote asociado a los reinados de David y Salomón, aunque esa relación no demuestra por sí sola cómo surgió el nombre.1

Los saduceos aparecen como grupo político reconocible en la época de Juan Hircano, gobernante asmoneo entre 135 y 105 a. C. Su ascendiente creció bajo algunos príncipes asmoneos, y mantuvieron una presencia destacada entre los sacerdotes y en el consejo de Jerusalén.1

Contexto histórico

La época asmonea

Durante el gobierno de los asmoneos, las disputas entre saduceos y fariseos reflejaron diferencias religiosas y políticas. Los saduceos estaban asociados a sectores sacerdotales y a las élites gobernantes; los fariseos, en cambio, defendían además de la Ley escrita una tradición oral y contaban con notable influencia entre la población. La Comisión Bíblica Pontificia describe a los saduceos como conservadores en su interpretación de la Ley y a los fariseos como partidarios de una interpretación más innovadora.2

La influencia saducea varió con los cambios de poder. Alcanzó gran fuerza bajo Aristóbulo I y Alejandro Janeo, disminuyó durante el gobierno de Alejandra Salomé y volvió a crecer bajo Aristóbulo II. Los conflictos dinásticos asmoneos y la intervención romana alteraron después el equilibrio político de Jerusalén.1

Bajo el dominio romano

Pompeyo conquistó Jerusalén en el año 63 a. C. y ejecutó a varios dirigentes saduceos. Herodes el Grande también eliminó a miembros de la antigua élite al consolidar su poder. Aun así, los saduceos conservaron funciones sacerdotales y una influencia variable en el consejo judío. La intervención de Herodes y de los gobernadores romanos en el nombramiento y la destitución de sumos sacerdotes limitó la autonomía de los grupos sacerdotales.1

En tiempos de Jesús, el grupo mantenía vínculos con el sacerdocio de Jerusalén y con las instituciones de gobierno. No conviene, sin embargo, confundir a todos los sacerdotes con los saduceos ni atribuir a cada miembro del grupo una idéntica posición política o religiosa. La Comisión Bíblica Pontificia recuerda que las relaciones entre las diversas corrientes judías podían ser tensas y que los conflictos descritos en el Nuevo Testamento han de entenderse dentro de ese contexto.2

Creencias y prácticas

La Ley escrita

Los saduceos aceptaban la Ley escrita como norma religiosa y rechazaban la tradición oral que los fariseos consideraban vinculada a la interpretación de la Ley de Moisés. La Comisión Bíblica Pontificia resume esta diferencia al indicar que los saduceos aceptaban solo la Ley escrita, mientras los fariseos añadían una tradición oral.2

Un autor cristiano antiguo, Hipólito de Roma, también los describe como partidarios de la Ley de Moisés y contrarios a conceder autoridad religiosa comparable a la de esa Ley a otros maestros. Su testimonio ofrece una perspectiva cristiana antigua y no debe confundirse con una exposición neutral de todas las posiciones saduceas.3

La resurrección y la vida después de la muerte

La diferencia doctrinal más conocida entre saduceos y fariseos concernía a la resurrección. Los saduceos negaban que los muertos resucitaran; los fariseos, por el contrario, profesaban esa creencia. Los Hechos de los Apóstoles también relacionan la posición saducea con la negación de la resurrección y de los ángeles.2

Hipólito de Roma atribuye a los saduceos la negación de la supervivencia del alma y de una retribución después de la muerte. Como se trata de un testimonio antiguo de carácter polémico, resulta prudente distinguir esos detalles de la afirmación más directamente atestiguada en el Nuevo Testamento: su rechazo de la resurrección.3,2

Los saduceos en el Nuevo Testamento

La controversia sobre la resurrección

En los Evangelios, los saduceos plantean a Jesús el caso de una mujer que había contraído matrimonio sucesivamente con siete hermanos, con la intención de cuestionar la resurrección. Jesús responde que la vida resucitada no reproduce sin más las condiciones de la vida presente y defiende la realidad de la resurrección. La controversia aparece en los relatos evangélicos y la tradición cristiana antigua la entendió como una afirmación de la esperanza en la resurrección de los muertos.4

El episodio muestra que el desacuerdo no trataba solo de una interpretación jurídica del matrimonio. En juego estaba la posibilidad misma de que Dios otorgara vida más allá de la muerte. Para la fe cristiana, la resurrección de Cristo constituye el fundamento de la esperanza en la resurrección de los muertos; esa convicción contrasta con la postura atribuida a los saduceos.4

En los Hechos de los Apóstoles

Los Hechos presentan también la oposición entre fariseos y saduceos en torno a la resurrección. En el proceso de Pablo ante el consejo, el apóstol declara que afronta el juicio por su esperanza en la resurrección; el desacuerdo entre ambos grupos provoca división entre sus miembros. El pasaje refleja la importancia de esa cuestión en las disputas religiosas del periodo.2

Desaparición del grupo

La destrucción de Jerusalén por los romanos en el año 70 d. C. puso fin al marco político y cultual en el que los saduceos ejercían su principal influencia. Su estrecha relación con el sacerdocio y el Templo dificultó la continuidad del grupo después de la desaparición de esas instituciones. La tradición saducea dejó de tener un papel comparable al de otras corrientes judías, aunque las fuentes antiguas no permiten reconstruir con precisión el destino de cada uno de sus integrantes.1

Significado en la tradición cristiana

La memoria cristiana de los saduceos quedó ligada especialmente a la controversia sobre la resurrección. Autores antiguos como Tertuliano interpretaron la respuesta de Jesús como una defensa de la resurrección integral del ser humano, y Orígenes empleó la expresión evangélica «levadura de los saduceos» para referirse a la doctrina contraria a la resurrección.4,5

La presentación cristiana de los saduceos debe conservar el contexto de las controversias judías del siglo I. El Nuevo Testamento da testimonio de conflictos concretos entre grupos, pero la Comisión Bíblica Pontificia advierte que esas tensiones pertenecían a un panorama plural y que no conviene convertirlas en una descalificación general del pueblo judío.2

Citas y referencias

  1. Saduceos, Enciclopedia Católica, Saduceos (1913). 2 3 4 5 6
  2. III. - Los judíos en el Nuevo Testamento - A. Diferentes puntos de vista dentro del judaísmo postexílico - 1. Los últimos siglos antes de Jesucristo, Pontificia Comisión Bíblica. El pueblo judío y sus Sagradas Escrituras en la Biblia cristiana (24 de mayo de 2001), 66 (2002). 2 3 4 5 6 7 8
  3. Capítulo 24. Los saduceos, Hipólito de Roma. Refutación de todas las herejías - Libro 9, 24. 2
  4. Capítulo 36. Refutación de los saduceos por parte de Cristo y afirmación de la doctrina católica, Quintus Septimius Florens Tertullianus (Tertuliano). Sobre la resurrección de la carne, Capítulo 36. 2 3
  5. B5. Acerca de la levadura de los fariseos, Orígenes de Alejandría. Comentario sobre Mateo, 41.
Modificado el 15 de octubre de 2026 • FideScore™ 8.45 • 143 visitas • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/xk6njb3h1

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