El canon de las Escrituras se refiere a la lista autoritativa o número cerrado de escritos compuestos bajo inspiración divina y destinados al bienestar de la Iglesia. La Iglesia Católica ha definido este canon a lo largo de la historia, basándose en una tradición inmemorial y en la guía del Espíritu Santo,.
El Antiguo Testamento
El Antiguo Testamento, redactado antes de la venida de Cristo, es una colección de 46 libros de diverso carácter,. Se agrupan generalmente en varias categorías:
Pentateuco: Comprende Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. Estos libros narran los orígenes del mundo, la historia de Israel desde Abraham hasta Moisés, la liberación de la esclavitud en Egipto y la promulgación de la Ley.
Libros Históricos: Incluyen Josué, Jueces, Rut, los dos libros de Samuel, los dos libros de los Reyes, los dos libros de las Crónicas, Esdras, Nehemías, Tobías, Judit, Ester y los dos libros de los Macabeos,. Estos libros relatan la historia del pueblo de Israel, desde la entrada en la Tierra Prometida hasta el período posterior al exilio babilónico, incluyendo sus reyes, jueces y profetas. Algunos de ellos, como Tobías, Judit y Ester, tienen un carácter más alegórico y moral que histórico en sentido estricto, mientras que los Macabeos son de carácter histórico (crónica).
Libros Sapienciales y Poéticos: Contienen Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés (Qohelet), Cantar de los Cantares, Sabiduría y Eclesiástico (Sirácides),. Estos libros exploran preguntas sobre el sentido de la vida, el sufrimiento, la justicia divina y la alabanza a Dios.
Libros Proféticos: Agrupan a Isaías, Jeremías, Lamentaciones, Baruc, Ezequiel, Daniel y los doce profetas menores (Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías),. Los profetas transmitieron los mensajes de Dios al pueblo de Israel, llamando a la conversión, anunciando el juicio y prometiendo la salvación futura.
Los términos protocanónicos y deuterocanónicos son utilizados por los teólogos católicos para distinguir los libros. Los libros protocanónicos son aquellos que siempre han sido aceptados sin disputa por la cristiandad y corresponden a la Biblia hebrea. Los libros deuterocanónicos son aquellos cuya carácter escriturístico fue disputado en algunas partes, pero que hace mucho tiempo obtuvieron un lugar seguro en la Biblia de la Iglesia Católica. Estos incluyen Tobías, Judit, Baruc, Eclesiástico, Sabiduría, Primero y Segundo de Macabeos, así como adiciones a Ester y Daniel. El Concilio de Trento, en el siglo XVI, declaró solemnemente como «sagrados y canónicos» todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento «con todas sus partes tal como se han leído en las iglesias y se encuentran en la antigua edición vulgata».
El Nuevo Testamento
El Nuevo Testamento consta de 27 libros que narran la vida y enseñanzas de Jesucristo, el establecimiento de la Iglesia y las enseñanzas de los Apóstoles.
Los Evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. La Iglesia sostiene firmemente que estos cuatro Evangelios, cuyo carácter histórico es innegable, transmiten fielmente lo que Jesús Cristo, mientras vivía entre los hombres, realmente hizo y enseñó para nuestra salvación eterna. Los autores sagrados escribieron los Evangelios seleccionando algunas cosas de las muchas que habían sido transmitidas oralmente o por escrito, reduciendo algunas a una síntesis, explicando algunas cosas en vista de la situación de sus iglesias y conservando la forma de proclamación, pero siempre de tal manera que nos contaron la verdad honesta sobre Jesús.
Hechos de los Apóstoles: Un libro que narra la expansión del cristianismo primitivo y la obra del Espíritu Santo a través de los Apóstoles.
Epístolas de San Pablo: Trece epístolas atribuidas a San Pablo (Romanos, 1 y 2 Corintios, Gálatas, Efesios, Filipenses, Colosenses, 1 y 2 Tesalonicenses, 1 y 2 Timoteo, Tito y Filemón), más la Epístola a los Hebreos,.
Epístolas Católicas: Siete epístolas generales (Santiago, 1 y 2 Pedro, 1, 2 y 3 Juan, y Judas),.
Apocalipsis de San Juan: Un libro profético que cierra el canon bíblico.
Al igual que el Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento tiene sus libros y porciones de libros deuterocanónicos, cuya canonicidad fue objeto de controversia en la Iglesia, pero que fueron definitivamente afirmados por el Concilio de Trento. Estos incluyen la Epístola a los Hebreos, Santiago, la Segunda de San Pedro, la Segunda y Tercera de Juan, Judas y el Apocalipsis. También hay pasajes que fueron disputados, como la sección final del Evangelio de San Marcos (16, 9-20), los versículos de Lucas sobre el sudor de sangre de Jesús (22, 43-44) y la Pericope Adulteræ en Juan (7, 53-8, 11). Desde el Concilio de Trento, no se permite a un católico cuestionar la inspiración de estos pasajes.
Los Concilios de Florencia en 1442 y Trento en 1564 resolvieron para los católicos cualquier duda e incertidumbre sobre el canon, estableciendo una lista de 73 libros (46 para el Antiguo Testamento y 27 para el Nuevo) que fueron aceptados como sagrados y canónicos por estar inspirados por el Espíritu Santo. Al adoptar este canon, que es más amplio que el hebreo, la Iglesia Católica ha conservado una memoria auténtica de los orígenes cristianos.