La promesa a David
El rey David deseó construir un templo para la gloria de Dios, pero la profecía le negó esa obra, prometiendo que sería su hijo Salomón quien la realizaría1. Esta promesa subraya la continuidad del pacto davídico y la soberanía divina en la elección del lugar de adoración2.
Preparación del proyecto
David reunió los materiales y designó el sitio en el monte Moriah, el mismo lugar donde el arca había sido colocada (2 Crónicas 3:1)3. Tras su muerte, Salomón recibió la autorización de Dios para iniciar la obra (1 Reyes 6:12‑13)4.

