Las principales fuentes para el estudio de la vida y el reinado de Salomón en la tradición católica son el Primer Libro de los Reyes (capítulos 1-11) y el Segundo Libro de las Crónicas (capítulos 1-9)1,2.
Ascenso al Trono y la Sucesión de David
Salomón, también llamado Jedidías («amado de Yahvé»), fue el hijo favorito de David y Betsabé1. Aunque no era el heredero lógico, David lo designó como su sucesor, lo cual, según las ideas israelitas de la época, no constituía una injusticia1. El inicio de su reinado estuvo marcado por las disposiciones de David respecto a la sucesión2. Salomón ascendió al trono siendo muy joven, posiblemente alrededor de los dieciocho años1.
El Don de la Sabiduría en Gabaón
El evento más definitorio del comienzo del reinado de Salomón fue su encuentro con Dios en Gabaón. El rey fue a Gabaón, el principal «lugar alto» donde se encontraba la Tienda del Encuentro que Moisés había hecho en el desierto, y ofreció allí mil holocaustos3,4.
«En Gabaón el Señor se apareció a Salomón en sueños por la noche; y Dios le dijo: “Pide lo que debo darte.”»4
En lugar de pedir una larga vida, riquezas, o éxito en la guerra, el joven rey imploró a Dios que le concediera un corazón que entienda (un entendimiento o mente perspicaz) para gobernar a su pueblo y discernir entre el bien y el mal5,3,4,1.
El Señor se complació en esta petición, y no solo le concedió una sabiduría, discernimiento, y amplitud de entendimiento «tan vasta como la arena a la orilla del mar» que superó la de todos los sabios de Oriente y Egipto, sino que también le añadió riquezas y honor, con la promesa de longevidad si guardaba los mandamientos de Dios4,6,1. La sabiduría de Salomón se hizo tan renombrada que personas de todas las naciones, incluida la Reina de Saba, acudieron a él para escucharla y ponerlo a prueba con preguntas difíciles7,6,8.

