La fe es necesaria para la salvación. El Señor mismo afirma: «El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará» (Mc 16,16).
La salvación se opera a través del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia, por lo que el camino de la salvación está esencialmente ligado a ella. El axioma extra Ecclesiam nulla salus («fuera de la Iglesia no hay salvación»), enunciado por San Cipriano y reafirmado en concilios como el Lateranense IV, la bula Unam Sanctam de Bonifacio VIII y el Concilio de Florencia, significa que aquellos que no ignoran que la Iglesia fue fundada por Dios a través de Jesucristo como necesaria, tienen la obligación de entrar y perseverar en ella para obtener la salvación,,.
Sin embargo, esta doctrina debe entenderse en su plenitud. La gracia salvífica, para operar, requiere una adhesión y cooperación, un «sí» al don divino, y esta adhesión está, al menos implícitamente, orientada hacia Cristo y la Iglesia. Por lo tanto, también se puede decir sine Ecclesia nulla salus («sin la Iglesia no hay salvación»), ya que la adhesión a la Iglesia-Cuerpo místico de Cristo, aunque sea implícita y misteriosa, constituye una condición esencial para la salvación.
Para aquellos que no han recibido el anuncio del Evangelio, la salvación es accesible a través de caminos misteriosos. La gracia divina les es conferida en virtud del sacrificio redentor de Cristo, sin una adhesión externa a la Iglesia, pero siempre en relación con ella,. Esta «relación misteriosa» es tanto para quienes la reciben (ya que pueden no conocer la Iglesia o incluso rechazarla externamente) como en sí misma, al estar ligada al misterio salvífico de la gracia que implica una referencia esencial a la Iglesia fundada por el Salvador.
El Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de participar en el misterio pascual de Cristo. Toda persona que, ignorando el Evangelio y la Iglesia, busca la verdad y cumple la voluntad de Dios según su conciencia, puede ser salvada. Se puede suponer que tales personas habrían deseado explícitamente el Bautismo si hubieran conocido su necesidad.