Albano vivió en Verulamium, importante ciudad romana situada en la actual región inglesa de Hertfordshire. Las fuentes antiguas lo presentan inicialmente como un pagano que acogió en su casa a un clérigo cristiano perseguido por las autoridades. El relato tradicional describe su conversión y su posterior entrega voluntaria para salvar la vida de su huésped.1
La tradición sitúa su martirio durante la persecución de Diocleciano, aunque la fecha exacta permanece incierta. El Martirologio romano lo conmemora el 22 de junio y lo presenta como un cristiano que entregó la vida después de haber protegido a un clérigo perseguido.2
El nombre de Albano no debe confundirse con el de San Albano de Maguncia, sacerdote y mártir del siglo V, ni con otros santos llamados Albano o Albino. El mártir británico pertenece al contexto de la Britania romana; el de Maguncia aparece vinculado a la defensa de la fe católica frente al arrianismo y a las invasiones bárbaras.3



