El nombre «Albano» o «Albín» aparece en la tradición hagiográfica con variantes, y se ha aplicado a más de un santo en distintas regiones. En el caso de San Albano de Britania (a quien suelen referirse los principales relatos del mártir de la Antigüedad en Inglaterra), la documentación antigua y la historia del culto lo vinculan a Verulamio y, más tarde, a St Albans.1
En los textos de los siglos posteriores se advierte que, al reconstruir su biografía, puede resultar difícil separar lo histórico de lo legendario. De hecho, se señala expresamente que «no es tarea fácil» discernir los elementos legendarios y los relatos que, en detalles, difieren entre sí.1

