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San Alejandro de Alejandría

San Alejandro de Alejandría (fallecido en 326) fue obispo de Alejandría y uno de los principales defensores de la fe católica frente al arrianismo. Durante su episcopado condenó las enseñanzas de Arrio en un sínodo celebrado en Alejandría y participó en el Concilio de Nicea, que también las rechazó. A su muerte, le sucedió san Atanasio, estrecho colaborador suyo y continuador de la defensa de la doctrina nicena.1,2

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Alejandro de Alejandría
CategoríaPersona
Nombre CompletoAlejandro de Alejandría
DescripciónDefensa de la fe católica frente al arrianismo y participación en el Concilio de Nicea
Fecha de Muerte326
Cargo EclesialObispo de Alejandría
Doctrinas RelacionadasArrianismo
Eventos RelacionadosConcilio de Nicea
Fecha de Celebración17 de abril
LugarAlejandría
Personas relacionadas
  • Aquilas
  • San Atanasio
Personas RelacionadasArrio, San Atanasio, Constantino, Aquilas, Pedro de Alejandría, Galerio, Maximino
TipoSanto

Tabla de contenido

Vida y episcopado

Los datos sobre los primeros años de Alejandro son escasos. La fecha de su nacimiento se desconoce; antes de acceder al episcopado, ejerció el ministerio sacerdotal y atravesó las persecuciones de los emperadores Galerio y Maximino. Fue elegido obispo de Alejandría tras la muerte de Aquilas, quien había sucedido a Pedro de Alejandría.1,3

La designación de Alejandro tuvo consecuencias para la trayectoria de Arrio. Este sacerdote aspiraba a ocupar la sede episcopal, pero la elección recayó en Alejandro. A partir de entonces, Arrio difundió abiertamente sus ideas sobre Cristo, que pronto provocaron una grave disputa en la Iglesia de Alejandría.1

Los relatos biográficos presentan a Alejandro como un pastor de carácter moderado y generoso. Al principio procuró corregir a Arrio mediante la conversación y la argumentación, en vez de recurrir de inmediato a medidas disciplinarias. Cuando sus intentos no dieron fruto y la controversia se extendió, reunió al clero para examinar la doctrina de Arrio; la condena recibió después el respaldo de un sínodo de obispos en Alejandría.2

La controversia arriana

Arrio sostenía que el Hijo de Dios no era verdaderamente Dios, sino una criatura, y que hubo un tiempo en que el Hijo todavía no existía. También atribuía a Cristo la posibilidad de pecar. Para Alejandro, estas ideas no constituían una simple discusión terminológica: afectaban a la identidad de Cristo y, por tanto, a la comprensión cristiana de la salvación. Si el Hijo no era verdaderamente Dios, la fe cristiana ya no confesaba en él al Señor divino.2

La controversia trascendió pronto Alejandría. Tras su condena, Arrio buscó el apoyo de otros obispos, y la disputa dividió a comunidades cristianas de distintas regiones. Alejandro escribió a obispos de varias sedes para explicar el conflicto y reprochar a quienes acogían a Arrio sin atender a la condena pronunciada en Alejandría.4

La defensa de Alejandro consistió, por tanto, en combinar la búsqueda inicial de reconciliación con la firmeza doctrinal y disciplinaria cuando consideró que la enseñanza de Arrio amenazaba la fe de la Iglesia. Sus biógrafos recuerdan que sostuvo esa posición hasta el final de su vida, pese a las presiones y dificultades que la controversia ocasionó.2,5

El Concilio de Nicea

En 325, el emperador Constantino convocó en Nicea el primer concilio ecuménico para tratar la crisis arriana. Alejandro participó en la asamblea; también acudió su diácono Atanasio, quien contribuyó a defender la doctrina católica. El concilio condenó la enseñanza de Arrio, que rechazaba la verdadera divinidad del Hijo.2

La importancia de Nicea radicó en que la disputa dejó de ser una controversia local y recibió una respuesta común de los obispos reunidos. La condena conciliar no puso fin inmediato a las divisiones: la crisis arriana persistió durante décadas y provocó nuevos conflictos eclesiales.6

Una tradición atribuyó a Alejandro la redacción de las actas del Concilio de Nicea. Su papel más ampliamente reconocido, sin embargo, fue el de haber impulsado la condena de Arrio en Alejandría y haber defendido después la fe nicena.1,2

Relación con san Atanasio

Atanasio fue uno de los colaboradores más cercanos de Alejandro durante la controversia. Acompañó al obispo en Nicea y continuó la defensa de la fe católica tras su muerte. Alejandro designó a Atanasio como sucesor, aunque este, según los relatos antiguos recogidos por sus biógrafos, trató de eludir el nombramiento.2,5

La sucesión fue decisiva para la historia de la Iglesia de Alejandría. Atanasio sostuvo durante años la doctrina defendida en Nicea y padeció destierros y persecuciones por ello. Su trayectoria prolongó la lucha que Alejandro había iniciado contra el arrianismo.6

Personalidad y tradición espiritual

Los relatos hagiográficos describen a Alejandro como un obispo de vida austera, dedicado a la oración y generoso con los pobres. Una tradición transmitida por Atanasio cuenta que leía el Evangelio de pie y con una lámpara encendida, y que no rompía el ayuno mientras el sol permaneciera en el cielo.7

También aparece retratado como un hombre apreciado por el clero y por el pueblo, elocuente y justo, pero de trato amable. Estos rasgos completan la imagen de un obispo que, según la tradición, unió la caridad pastoral con una defensa resuelta de la doctrina cristiana.1

Muerte y culto

Alejandro murió en 326, después del Concilio de Nicea. Algunas tradiciones sitúan su fallecimiento el 17 de abril; antiguos calendarios latinos también registran su memoria el 26 de febrero. La fecha del 17 de abril figura vinculada al día 22 del mes egipcio de Bermude en una tradición cronológica antigua.1,7

La Iglesia lo venera como santo y obispo, y recuerda su servicio durante una de las controversias doctrinales más importantes de los primeros siglos del cristianismo. Su legado está ligado especialmente a la defensa de la verdadera divinidad de Cristo y al papel de la sede de Alejandría en la formulación y protección de la fe nicena.1,2

Citas y referencias

  1. San Alejandro, Enciclopedia Católica, San Alejandro (1913). 2 3 4 5 6 7
  2. San Alejandro, obispo de Alejandría (d. C. 328), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen I, 438 (1990). 2 3 4 5 6 7 8
  3. [] 1. Hechos de la creación de San Alejandro como presbítero. Inicio del cisma de Melecio y Arrio, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Februarii, Tomus III, 673 (1658).
  4. [] 2. Juicio de San Alejandro sobre el bautismo impartido por el niño Atanasio a sus coetáneos. Construcción del templo de San Teón. Descubrimiento de la herejía de Arrio. Carta a varios. Concilios celebrados en Alejandría, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Februarii, Tomus III, 675 (1658).
  5. [] 3. Hechos realizados en el Concilio de Nicea bajo la autoridad de San Alejandro. Su fortaleza de ánimo contra los arrianos. Fallecimiento, culto sagrado, Acta Sanctorum Februarii, Tomus III. Complectens Dies XII. Posteriores à XVII. ad Finem, 676 (1658). 2
  6. San Atanasio de Alejandría, Papa Benedicto XVI. Audiencia General del 20 de junio de 2007: San Atanasio de Alejandría, 1 (2007). 2
  7. [] 3. Hechos realizados en el Concilio de Nicea bajo la autoridad de San Alejandro. Su fortaleza de ánimo contra los arrianos. Fallecimiento, culto sagrado, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Februarii, Tomus III, 677 (1658). 2
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