Los datos sobre los primeros años de Alejandro son escasos. La fecha de su nacimiento se desconoce; antes de acceder al episcopado, ejerció el ministerio sacerdotal y atravesó las persecuciones de los emperadores Galerio y Maximino. Fue elegido obispo de Alejandría tras la muerte de Aquilas, quien había sucedido a Pedro de Alejandría.1,3
La designación de Alejandro tuvo consecuencias para la trayectoria de Arrio. Este sacerdote aspiraba a ocupar la sede episcopal, pero la elección recayó en Alejandro. A partir de entonces, Arrio difundió abiertamente sus ideas sobre Cristo, que pronto provocaron una grave disputa en la Iglesia de Alejandría.1
Los relatos biográficos presentan a Alejandro como un pastor de carácter moderado y generoso. Al principio procuró corregir a Arrio mediante la conversación y la argumentación, en vez de recurrir de inmediato a medidas disciplinarias. Cuando sus intentos no dieron fruto y la controversia se extendió, reunió al clero para examinar la doctrina de Arrio; la condena recibió después el respaldo de un sínodo de obispos en Alejandría.2



