Nacimiento y familia
San Ambrosio nació alrededor del año 340, probablemente en Tréveris (actual Trier, Alemania), Arlés o Lyon, en el seno de una ilustre familia romana cristiana. Su padre, también llamado Ambrosio, ocupaba el alto cargo de prefecto de las Galias, gobernando vastos territorios que incluían la actual Francia, Britania, España y parte del norte de África. Esta posición era una de las más elevadas del Imperio romano, accesible solo a los súbditos más destacados.1,2,3
Quedó huérfano de padre hacia el 354, siendo el menor de tres hermanos: su hermana Marcellina, que se consagró como virgen, y su hermano Sátiro, quien más tarde renunció a un prefecto para asistirle en sus tareas temporales. La familia se trasladó a Roma, donde su madre supervisó una educación esmerada. Ambrosio aprendió griego, retórica y jurisprudencia, destacando como poeta y orador. Frecuentó círculos influyentes, como los de Anicio Próculo y Simaco, prefecto de Roma y pagano.1,2,3
Carrera civil
Hacia el 370, Ambrosio fue nombrado gobernador consular de las provincias de Emilia y Liguria, con sede en Milán, una de las ciudades más importantes del Imperio occidental. Su administración fue ejemplar: equilibrada, sensata y autoritaria, resolviendo disputas con justicia. Próculo, su protector, le despidió proféticamente: «Ve y gobierna, no como juez, sino como obispo». A sus treinta y pocos años, Ambrosio era un catecúmeno cristiano no bautizado, pero respetado por católicos y arrianos por su imparcialidad.2,3,4

