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San Andrés Bessette

San Andrés Bessette, nacido Alfred Bessette (1845-1937), fue un religioso canadiense de la Congregación de la Santa Cruz, conocido por su profunda devoción a san José, su servicio a los enfermos y pobres y la fundación del Oratorio de San José del Monte Real, en Montreal. La Iglesia lo beatificó en 1982 y lo canonizó el 17 de octubre de 2010.1,2

Frère André 1920
Ver información de la imagenHermano Andrés (nacido Alfred Bessette), hacia 1920., c. 1920. Musée canadien des civilisations / Canadian Museum of Civilization, Frère Denis, c.s.c., Dominio público. 📄
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Andrés Bessette
CategoríaPersona
Nombre Completo
DescripciónEnfermos, pobres, trabajadores, devotos de san José
Fecha de Nacimiento1845-08-09
Lugar de NacimientoSaint-Grégoire d'Iberville
Fecha de Muerte1937-01-06
Lugar de MuerteMontreal
NacionalidadCanadiense
SexoMasculino
Edad al Morir91 años
EnseñanzasEnfermos, pobres, trabajadores, devotos de san José
Estado de VidaReligioso
Eventos relacionadosCuración de Alexandre Gagné
Fecha de Beatificación23 de mayo de 1982
Fecha de Canonización17 de octubre de 2010
Fecha de Celebración6 de enero
Inscripción TumbaPauper, servus et humilis
LugarOratorio de San José del Monte Real
Miembro deCongregación de la Santa Cruz
OcupaciónPortero, enfermero, jardinero
Personas relacionadas
  • Juan Pablo II
  • Benedicto XVI
TipoSanto
VirtudesHumildad, caridad, confianza en Dios, paciencia

Tabla de contenido

Biografía

Infancia y familia

Alfred Bessette nació el 9 de agosto de 1845 en Saint-Grégoire d’Iberville, cerca de Montreal, en el seno de una familia humilde formada por Isaac Bessette y Clotilde Foisy. Recibió el bautismo poco después de nacer, pues su vida corría peligro. Fue el sexto de diez hijos.3

Su padre murió cuando Alfred todavía era un niño. La familia quedó en una situación económica muy precaria y el muchacho tuvo que afrontar desde temprana edad las dificultades del trabajo y de la pobreza. Además, disfrutó de una salud frágil y recibió una instrucción escolar muy limitada.4,5

Aquellas circunstancias marcaron su espiritualidad posterior. Alfred conoció la inseguridad, la enfermedad y la falta de recursos, pero desarrolló una confianza constante en Dios y una especial cercanía con san José, a quien consideraba protector y modelo de trabajador humilde.

Juventud y trabajos

Durante su juventud desempeñó diversos oficios. Trabajó en el campo, en talleres y en fábricas, y también emigró durante un tiempo a Estados Unidos, como hicieron muchos jóvenes de la región para buscar empleo en las industrias de Nueva Inglaterra. Más tarde regresó a Canadá.1

El párroco André Provençal percibió en él una profunda disposición religiosa. Consciente de sus escasos estudios y de su carácter sencillo, lo recomendó a la Congregación de la Santa Cruz con las palabras: «Os envío a un santo». Alfred ingresó así en la vida religiosa y adoptó el nombre de hermano Andrés.1,6

Vida religiosa

Ingreso en la Congregación de la Santa Cruz

La Congregación de la Santa Cruz le confió distintos servicios humildes. Durante casi cuarenta años ejerció como portero del Colegio Notre Dame de Montreal. También trabajó como enfermero, barbero, jardinero y encargado de encender las lámparas.4,7

El puesto de portero le permitió entrar en contacto diario con estudiantes, familias, enfermos, pobres y personas afligidas. El hermano Andrés acogía a quienes acudían a él, los escuchaba con paciencia y los animaba a confiar en Dios. Su apostolado no dependía de grandes discursos, sino de la atención personal, la compasión y la oración.

El papa Juan Pablo II describió su existencia como la de un servidor pobre y humilde. Aunque carecía de estudios y desempeñaba una función aparentemente modesta, su trato con los visitantes transmitía consuelo, esperanza y confianza en la intercesión de san José.4

Espiritualidad

La espiritualidad del hermano Andrés giraba en torno a tres elementos:

  • La confianza en Dios, especialmente en medio de la enfermedad y las dificultades.
  • La devoción a san José, considerado protector de la Iglesia, de los trabajadores, de las familias y de los necesitados.
  • La oración acompañada de los sacramentos, como camino de conversión y esperanza cristiana.

Para él, la fe no consistía solo en pedir la desaparición de los sufrimientos. Enseñaba a pedir la gracia necesaria para afrontarlos con paciencia y abandono en la voluntad divina. Una de sus exhortaciones más conocidas resume esta actitud: «No pidáis que desaparezcan las pruebas; pedid más bien la gracia de soportarlas bien».2,8

Apostolado con los enfermos y los pobres

Acogida y acompañamiento

Desde su puesto de portero, el hermano Andrés comenzó a recibir a numerosas personas que buscaban consejo, consuelo o ayuda espiritual. Visitaba también a enfermos, cuando sus superiores se lo permitían, y los animaba a recurrir a san José.5

Su fama creció porque muchos peregrinos atribuyeron a su intercesión curaciones físicas y espirituales. Sin embargo, el hermano Andrés no atribuía esos favores a sus propios poderes. Dirigía la atención hacia Dios y hacia san José, y recomendaba la oración, la conversión y la vida sacramental.

Juan Pablo II lo presentó como un hombre de oración y amigo de los pobres. En torno a él acudían enfermos, personas con discapacidad, heridos por diversas situaciones de la vida y familias que necesitaban esperanza. El hermano Andrés ofrecía escucha, consuelo y una invitación constante a confiar en Dios.4

Reputación de taumaturgo

La tradición católica denomina taumaturgo a quien recibe de Dios un carisma extraordinario relacionado con curaciones o signos prodigiosos. Durante la vida del hermano Andrés, muchas personas consideraron que habían recibido gracias especiales mediante su intercesión.

La Iglesia, sin embargo, distingue entre la fama popular de santidad y el reconocimiento oficial de un milagro dentro de una causa de canonización. Para la canonización de Andrés Bessette, la Congregación para las Causas de los Santos examinó la curación extraordinaria de un muchacho canadiense llamado Alexandre Gagné, atribuida a su intercesión.5,9

Su apostolado no consistió solo en obtener curaciones. Las fuentes pontificias vinculan su misión también con numerosas conversiones y con el retorno de muchas personas a la oración y a los sacramentos.8,2

El Oratorio de San José

Origen

En 1894, el hermano Andrés recibió autorización para levantar un pequeño oratorio dedicado a san José en la ladera del Monte Real, cerca del Colegio Notre Dame. La capilla creció rápidamente debido a la afluencia de peregrinos.5

En 1904 obtuvo permiso para ampliar el proyecto. El pequeño lugar de oración acabó convirtiéndose en el Oratorio de San José del Monte Real, uno de los principales santuarios católicos de Canadá. El hermano Andrés permaneció estrechamente vinculado a su construcción y ejerció allí como custodio durante sus últimos años.7

El santuario nació de su devoción personal, pero también de la respuesta pastoral a las necesidades de miles de personas. Allí los peregrinos encontraban un espacio para rezar, pedir la intercesión de san José, reconciliarse con Dios y afrontar sus sufrimientos con mayor esperanza.

Significado espiritual

El Oratorio expresa la convicción del hermano Andrés de que la vida ordinaria puede convertirse en lugar de encuentro con Dios. San José, trabajador silencioso y protector de Jesús y María, representaba para él el modelo de una santidad humilde, fiel y escondida.

Juan Pablo II relacionó directamente la construcción del santuario con la confianza del hermano Andrés en la intercesión de san José. El papa invitó a los fieles a contemplar en ambos una llamada a la fe, a la obediencia amorosa y al servicio de los pobres y de las familias.10

Últimos años y muerte

El hermano Andrés continuó atendiendo a enfermos y peregrinos durante su vejez, aunque padeció diversas dolencias. En diciembre de 1936 su estado de salud empeoró y tuvo que ser hospitalizado. Murió el 6 de enero de 1937, en Montreal, a los 91 años, después de recibir los sacramentos de la Iglesia.7

Su muerte provocó una gran manifestación de devoción popular. Aproximadamente un millón de personas acudieron para rendirle homenaje y agradecer el consuelo que habían recibido mediante su ministerio.1

La inscripción de su tumba resume el rasgo central de su existencia: Pauper, servus et humilis, es decir, pobre, siervo y humilde.4,10

Proceso de beatificación y canonización

La fama de santidad del hermano Andrés ya estaba extendida durante su vida. El arzobispo de Montreal inició el proceso informativo en 1950. La validez de las investigaciones fue reconocida posteriormente por la autoridad competente de la Santa Sede.9

La Iglesia reconoció la práctica heroica de sus virtudes el 12 de junio de 1978. El papa Juan Pablo II lo beatificó el 23 de mayo de 1982.1,9

Para la canonización, la Congregación para las Causas de los Santos estudió la curación de Alexandre Gagné, ocurrida después de que se invocara la intercesión del beato Andrés. Los consultores médicos consideraron que la curación carecía de explicación científica suficiente; los consultores teólogos y la sesión de cardenales y obispos atribuyeron el hecho a la intercesión del beato.9

El papa Benedicto XVI canonizó a Andrés Bessette el 17 de octubre de 2010, en la plaza de San Pedro, junto con otros cinco beatos. Desde entonces recibe culto público como santo en la Iglesia católica.2,9

Devoción y legado

San Andrés Bessette dejó un legado caracterizado por la sencillez, la acogida de los que sufren y la confianza en la oración. Su vida demuestra que la santidad no depende de una posición social elevada, de una formación académica extensa ni de tareas visibles. El hermano Andrés ejerció durante décadas un servicio humilde y convirtió la portería de un colegio en un lugar de escucha y evangelización.

Su figura conserva especial importancia para:

  • Los enfermos y sus familias.
  • Quienes acompañan a personas dependientes.
  • Los trabajadores.
  • Los pobres y marginados.
  • Quienes buscan recuperar la esperanza.
  • Las personas que practican la devoción a san José.

La Iglesia lo presenta como un intercesor que conduce hacia Cristo, no como una figura autónoma. Su enseñanza espiritual insiste en que la oración auténtica nace de la fe y lleva a la conversión, a los sacramentos y al amor concreto hacia el prójimo.10,2

Fiesta litúrgica

La memoria de san Andrés Bessette figura el 6 de enero, fecha de su muerte. Su canonización tuvo lugar el 17 de octubre de 2010, fecha que también ocupa un lugar destacado en su culto por la celebración litúrgica de aquel acontecimiento.1,9

Enseñanza espiritual

La vida de san Andrés Bessette puede resumirse en cuatro actitudes cristianas:

  1. Confiar en Dios en medio de la pobreza y la enfermedad.
  2. Servir con humildad en las tareas ordinarias.
  3. Acompañar a los afligidos con escucha y compasión.
  4. Llevar siempre a las personas hacia la oración, la conversión y los sacramentos.

Para san Andrés, todo podía hablar de Dios: el trabajo, la enfermedad, la acogida, la familia y la esperanza. Su santidad no consistió en buscar reconocimiento, sino en permitir que quienes acudían a él descubrieran la presencia de Dios en sus propias vidas.8,2

Citas y referencias

  1. Dicasterio para las Causas de los Santos. Resumen biográfico de Andrés (Alfredo) Bessette (1845-1937) - Biografía, 1 (2010). 2 3 4 5 6
  2. Papa Benedicto XVI. 17 de octubre de 2010: Canonización de los beatos Estanislao Sołtys (Kazimierczyk), Andrés (Alfredo) Bessette, Cándida María de Jesús Cipitria y Barriola, María de la Cruz (María Elena) MacKillop, Julia Salzano y Bautista (Camila) Varano, 1 (2010). 2 3 4 5 6
  3. II Marianopolitana, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: fascículo 9-11, 1961, 55 (1961).
  4. Papa Juan Pablo II. Homilía de beatificación de Andrés (Alfredo) Bessette (1845-1937), 6 (2010). 2 3 4 5
  5. Acta Congregationum, Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: fascículo 10, octubre, 2010, 55 (2010). 2 3 4
  6. Dicasterio para las Causas de los Santos. Pedro Donders: Biografía (23 de mayo de 1982), 1 (2010).
  7. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: fascículo 8-9, 1978, 93 (1978). 2 3
  8. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: fascículo 11, noviembre, 2010, 131 (2010). 2 3
  9. Santa Sede. Acta Apostolicae Sedis: fascículo 6, junio, 2012, 8 (2012). 2 3 4 5 6
  10. Papa Juan Pablo II. Oración ante la tumba del hermano Andrés Bessette (11 de septiembre de 1984) - Discurso, 1 (1984). 2 3
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