Nombramiento episcopal
En 1349, mientras ejercía como provincial de los carmelitas en Toscana, Andrés fue nombrado obispo de Fiesole por el papa Clemente VI. La bula de nombramiento, publicada en Aviñón el 13 de octubre de 1349, elogió su celo religioso, su cultura, la pureza de su vida, su capacidad para gobernar las almas y su prudencia en los asuntos temporales.
La distinción entre Florencia y Fiesole resulta esencial: Andrés nació en Florencia, pertenecía a la Iglesia local florentina por origen, pero ejerció el gobierno pastoral como obispo de la diócesis de Fiesole. Su ministerio episcopal se desarrolló en esta última diócesis desde 1349 hasta su muerte en 1374.
Residencia en Fiesole
Los predecesores de Andrés habían utilizado durante siglos un palacio episcopal situado en Florencia. Él prefirió residir en Fiesole, cerca de la comunidad diocesana confiada a su cuidado. Esta decisión expresó su concepción del episcopado como presencia pastoral directa y no como dignidad meramente honorífica.,
Desde Fiesole predicó con frecuencia, visitó las parroquias y promovió una vida cristiana más intensa. Su austeridad personal reforzó la autoridad moral con la que afrontó los abusos y defendió la libertad de la Iglesia frente a presiones externas.
Reforma pastoral
Andrés dedicó especial atención a la predicación, la oración y la disciplina eclesiástica. Su gobierno episcopal buscó corregir abusos, fortalecer la vida sacramental y acercar al obispo a las comunidades parroquiales.
También prestó una atención singular a los sacerdotes. Fundó una cofradía dedicada a la Santísima Trinidad y estableció normas sobre la selección y la preparación intelectual y espiritual de los candidatos al presbiterado. Estas disposiciones anticiparon preocupaciones que el Concilio de Trento formularía con mayor precisión dos siglos después.,
Atención a los pobres
La caridad hacia los pobres ocupó un lugar central en su episcopado. Andrés acogía a las personas necesitadas y procuraba su asistencia material y espiritual. La tradición también conserva relatos sobre la distribución personal de alimentos y la multiplicación milagrosa del pan durante una época de escasez. Este último episodio pertenece al repertorio taumatúrgico de su culto, mientras que su dedicación habitual a los pobres forma parte constante de su perfil pastoral.,
Su administración de los bienes eclesiásticos estuvo orientada al servicio de la Iglesia y de la población. Destinó recursos a la construcción y restauración de monasterios, iglesias, capillas, la catedral y el palacio episcopal de Fiesole, que estaban en condiciones deficientes.