Nacimiento y conversión familiar
San Andrés Kim Taegon nació en Corea durante un período de intensa persecución contra los cristianos, en una familia marcada por la fe católica. Su padre, Ignacio Kim, fue uno de los primeros conversos coreanos, influido por los libros cristianos introducidos en el país a finales del siglo XVIII. La familia Kim sufrió tempranamente las consecuencias de su adhesión al Evangelio: el padre de Andrés fue decapitado por su fe en 1839, cuando Andrés era aún joven.2
La conversión de la familia Kim ilustra el origen autóctono del catolicismo coreano, que se propagó inicialmente por la lectura de textos sagrados traídos de China, sin misioneros extranjeros al principio. Andrés creció en este ambiente de clandestinidad y martirio, recibiendo el bautismo en su infancia y siendo educado en la fe por su madre y hermanos, varios de los cuales también abrazarían el camino del sacrificio.1
Formación sacerdotal en Macao
A los 15 años, Andrés fue enviado a Macao para estudiar en el seminario de las Misiones Extranjeras de París (M.E.P.), donde se preparó para el sacerdocio. Esta decisión fue impulsada por el deseo de formar clérigos nativos que pudieran evangelizar Corea sin depender exclusivamente de misioneros extranjeros, cuya presencia era peligrosa y limitada.4
Durante sus estudios, Andrés demostró una profunda piedad y un fuerte sentido de la vocación. Fue ordenado sacerdote el 17 de agosto de 1845 en Macao, convirtiéndose en el primer presbítero coreano. Su formación incluyó no solo teología, sino también un espíritu de oración y unión con Cristo, inspirado en las palabras del Señor: «Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; os he llamado amigos» (Jn 15,15). Regresó a Corea clandestinamente en 1845, asumiendo el riesgo de la muerte inmediata.1,5
