Infancia y formación
Antonio María Claret nació en Sallent, cerca de Barcelona, hijo de una familia humilde de tejedores. A los doce años trabajó como tejedor y, después de varios años en Barcelona, se dedicó al estudio autodidacta, aprendiendo latín, francés y grabado2. En 1829 ingresó al seminario de Vic, donde permaneció hasta su ordenación sacerdotal el 13 de junio de 18352.
Sacerdocio y obra misional en Cataluña
Tras su ordenación, Claret ejerció en varias parroquias de Cataluña, destacándose por sus retiros y misiones populares que atraían a la gente humilde. En 1848 fue enviado a las Islas Canarias, donde dio retiros durante quince meses, consolidando su reputación como predicador incansable2. De regreso a la península, fundó la Sociedad de los Misioneros Hijos del Corazón Inmaculado de María Virgen el 16 de julio de 1849, congregación aprobada definitivamente por el Papa Pío IX el 11 de febrero de 18702.
Arzobispo de Santiago de Cuba
En 1851, a petición del rey Isabel II y del Papa Pío IX, Claret fue nombrado arzobispo de Santiago de Cuba. Al llegar encontró una diócesis en decadencia: escaso clero, seminario en ruinas y parroquias abandonadas. Implementó una profunda reforma: reorganizó el seminario, fortaleció la disciplina clerical, validó más de 9 000 matrimonios en dos años y fundó hospitales, escuelas y obras de caridad2. Realizó tres visitas pastorales exhaustivas del territorio, ofreciendo misiones locales y enfrentando la oposición de los anticlericales, que intentaron asesinarlo en varias ocasiones, incluida una agresión que le dejó la cara lacerada en Holguín2. Su labor también incluyó la fundación, en 1855, del ramo femenino de la congregación: las Religiosas de María Inmaculada (Misioneras Clarettianas)1.
Regreso a España y últimos años
En 1857, Claret fue llamado de regreso a España, donde la reina Isabel II lo nombró su confesor. Renunció al arzobato y recibió el título titular de Trajanopolis, dedicándose a la defensa de la Iglesia y a la promoción de la cultura. Fue rector del monasterio del Escorial, donde creó un laboratorio científico, un museo de historia natural, una biblioteca y escuelas de música y lenguas2. La Revolución de 1868 truncó sus planes, y, tras varios años de enfermedad, se retiró al monasterio cisterciense de Fontfroide, donde falleció el 24 de octubre de 18702.

