Nacimiento y ambiente familiar
Antonio María Gianelli nació en Cereta, cerca de Chiavari, en el ámbito de la archidiócesis de Génova. Los textos hagiográficos subrayan que creció en un ambiente humilde: sus padres fueron Jacobo Antonio Gianelli y María Gianelli. Desde la primera juventud se describen cualidades relevantes: docilidad, inclinación a la oración y una conducta moral caracterizada por la pureza de costumbres.1
Se señala además que, aun en condiciones de carencia, su vida espiritual no fue un adorno, sino una fuerza formativa: aprendió a vencer dificultades con el auxilio de Dios y con ánimo firme, manteniendo al mismo tiempo el estudio y el trato con la verdad cristiana.1
Estudios y formación eclesiástica
Conforme a la narración transmitida, desde que comenzó a asistir a la escuela, su esfuerzo fue constante: viajaba a clases, escribía incluso con lámparas escasas y no desperdiciaba el tiempo en juegos o ociosidad.1
La misma tradición indica que fue educado de modo que su vida espiritual y su preparación intelectual marcharan unidas: se consigna su deseo intenso de aprender las verdades cristianas, junto con una práctica de oración que se presenta como madre y compañera perpetua de las virtudes.1
Rasgos personales: oración, obediencia y elocuencia
Entre los rasgos que se recuerdan con insistencia figuran su obediencia y su inocencia de costumbres, así como el aprecio por la enseñanza de la doctrina.1
También se destaca su capacidad para comunicar: se afirma que poseía «agudeza» para hablar y que se le llamaba, incluso siendo todavía joven, conferenciante o predicador de manera habitual.1

