Origen
Las tradiciones medievales atribuyeron a Apolinar diversos orígenes. Algunas narraciones lo relacionaron con Antioquía y otras lo vincularon directamente con san Pedro. La antigua Catholic Encyclopedia recogió la tradición que lo hacía consagrado obispo de Rávena por el apóstol Pedro, pero reconoció que el lugar exacto de nacimiento y la fecha de su consagración no podían determinarse.
La investigación histórica no permite confirmar su relación personal con san Pedro ni identificar con seguridad su lugar de nacimiento. Tampoco permite reconstruir con precisión la duración de su episcopado. La tradición antigua, sin embargo, mantuvo de manera constante su vinculación con la primera comunidad cristiana de Rávena.
Evangelización de Rávena
Rávena ocupaba una posición estratégica en la costa adriática. Su puerto de Classe conectaba la ciudad con las rutas marítimas del Mediterráneo y con distintos centros del Imperio romano. En ese ambiente urbano y comercial, la predicación cristiana podía alcanzar tanto a la población local como a soldados, comerciantes y funcionarios.
La tradición hagiográfica atribuyó a Apolinar numerosas conversiones y curaciones. Según esos relatos, su predicación provocó la reacción de grupos paganos y de autoridades hostiles, que lo expulsaron varias veces de Rávena y lo sometieron a malos tratos.
La existencia de una comunidad cristiana ravenesa temprana y el recuerdo de Apolinar como su primer obispo cuentan con un apoyo litúrgico y monumental antiguo. En cambio, los detalles concretos de sus viajes, suplicios y milagros pertenecen principalmente a una elaboración hagiográfica posterior.
El martirio
San Pedro Crisólogo, obispo de Rávena en el siglo V, lo reconoció como primer obispo de la ciudad y mártir. Este testimonio posee especial valor porque procede de uno de sus sucesores en la sede ravenesa.
El Misal Romano también afirma que Apolinar murió mártir por la fe y que una basílica del siglo VI fue edificada sobre su tumba.
La tradición sitúa su martirio en Classe, el antiguo puerto de Rávena. Las narraciones más desarrolladas describen varias expulsiones, encarcelamientos, palizas y traslados forzosos. La Passio que conserva esos episodios no pertenece a la época del santo: su redacción resulta posterior y no ofrece una base suficiente para aceptar literalmente todos sus detalles. La obra hagiográfica conservada no es anterior al siglo VII y carece de una tradición genuina demostrable en cada uno de sus episodios.
Por esta razón, la historiografía distingue entre dos niveles:
- El núcleo histórico, formado por la existencia de un obispo llamado Apolinar, vinculado a la primera Iglesia de Rávena y venerado como mártir.
- La narración legendaria, que amplía su biografía con ciclos de persecuciones, milagros y viajes cuya historicidad no puede probarse.