Orígenes y contexto histórico
San Aquiles habría sido un soldado de la guardia pretoriana que, bajo el reinado del emperador Trajano, abrazó la fe cristiana y sufrió persecución por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses paganos. La evidencia epigráfica más fiable proviene de una inscripción atribuida al papa Damaso del siglo IV, la cual menciona a Nereo y a Aquiles como «martires» y confirma su condición de soldados cristianos1.
El relato tradicional
Según la Acta (aunque su historicidad es discutida), Aquiles y su compañero Nereo fueron recluidos en la casa de la noble Flavia Domitilla y, tras ser trasladados a la isla de Terracina, fueron ejecutados por decapitación durante la persecución de Trajano. Domitilla, por su parte, habría sido quemada viva por su negativa a sacrificar. La tradición señala que sus restos fueron depositados en la cripta de Domitilla, en la Via Ardeatina, y que una iglesia construida por San Gregorio Magno sobre sus tumbas albergó sus reliquias1.
