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San Aquilino de Milán

San Aquilino de Milán, llamado también Aquilino de Colonia, fue un sacerdote y predicador de origen alemán que murió mártir en Milán hacia el año 1015, víctima de un grupo de herejes que no soportó su defensa de la fe católica. Nacido en Wurzburgo y formado en Colonia, rechazó dos veces el episcopado y repartió su herencia entre los pobres. Sus restos descansan en una urna de plata y cristal de roca en la basílica de San Lorenzo Mayor, dentro de la capilla que hoy lleva su nombre. La Iglesia ambrosiana celebra su memoria el 29 de enero. Carlos Borromeo lo proclamó copatrono de la ciudad, y los porteadores milaneses lo veneran como su protector desde hace siglos.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Aquilino de Milán
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Aquilino de Milán
  • Aquilino de Colonia
DescripciónAño 970. Hacia el año 1015
Lugar de NacimientoWurzburgo, Baviera alemana
Lugar de MuerteMilán
NacionalidadAlemán
SexoMasculino
AtributosHábito sacerdotal, un puñal clavado en el cuello y la palma del martirio
EnseñanzasCopatrono de la ciudad de Milán y protector de los porteadores milaneses
Escritos RelacionadosBreviario ambrosiano de 1582
Estado de VidaSacerdotal
Fecha de Celebración29 de enero
Festividad29 de enero
LugarWurzburgo, Colonia, París, Pavía, Milán
Lugar de SepulturaBasílica de San Lorenzo Mayor, Milán
OcupaciónSacerdote y predicador
Personas RelacionadasSan Ambrosio, Carlos Borromeo
TipoSanto, Sacerdote y mártir

Tabla de contenido

Nombre y distinción de homónimos

El nombre Aquilino deriva del latín aquila, «águila». Lo llevaron numerosos santos y mártires de épocas y lugares muy distintos, y esa abundancia ha provocado confusiones entre ellos.1 La más conocida es la de la mártir oriental santa Aquilina de Biblos, en Fenicia, que según sus actas fue arrestada con doce años durante la persecución de Diocleciano y murió decapitada.2

Entre los antiguos eruditos que estudiaron al santo milanés, los bolandistas propusieron situarlo mucho antes del año 1000. Fecharon su llegada a Italia en el año 489, bajo el reinado ostrogodo de Teodorico, y su muerte en 526. Otros estudios sugieren que bajo el mismo nombre se han fundido dos o más personajes distintos, fallecidos en épocas diferentes.3 Sin embargo, la tradición milanesa, los libros litúrgicos ambrosianos y la hagiografía posterior sitúan su martirio a comienzos del siglo XI, y esa es la cronología que sigue la veneración de la ciudad.1,4

Milán en tiempos de san Aquilino

Milán, la antigua Mediolanum, fue una de las ciudades más importantes del Imperio romano y capital de los emperadores de Occidente desde finales del siglo III. En ella se promulgó el Edicto del año 313, que concedió libertad religiosa a los cristianos. Su obispo san Ambrosio (375-397) dejó una huella profunda: defendió la fe nicena frente al arrianismo y promovió el culto a los mártires, cuyas reliquias consideraba esenciales para consagrar las iglesias.5

Esa herencia explica la fisonomía religiosa de la ciudad cuando llegó Aquilino. La tumba de Ambrosio atraía a peregrinos, y la memoria de los mártires milaneses seguía muy viva. Al mismo tiempo, el territorio lombardo veía circular corrientes heréticas que negaban aspectos centrales de la doctrina católica: el arrianismo residual y el catarismo, contra los que predicó el santo.1

Vida de san Aquilino

Origen y formación

La narración más antigua de su vida figura en el Breviario ambrosiano de 1582, preparado por Pietro Galesino. Según ese texto, Aquilino nació en Wurzburgo, en la Baviera alemana, en el seno de una familia noble.1 La tradición coloca su nacimiento hacia el año 970.6 Desde la infancia practicó la caridad con tal intensidad que arrastró a sus compañeros de juegos a una vida más cristiana.

Estudió en la escuela de los canónigos de Colonia, ciudad donde recibió la ordenación sacerdotal.1 Poco después volvió a su tierra natal por la muerte de sus padres y entregó a los pobres toda la herencia recibida.1 Así quedó libre de bienes materiales para dedicarse por completo al servicio de Dios.

El rechazo del episcopado

De regreso en Colonia, el cabildo lo eligió por unanimidad para suceder al obispo difunto. Aquilino no aceptó el honor, huyó de la ciudad y se refugió en París.1 La ciudad francesa conoció pronto su caridad: durante una epidemia, el sacerdote atendió personalmente a los enfermos, y la tradición atribuye curaciones milagrosas a su intervención.1,6 Su fama de santidad provocó una nueva propuesta de episcopado, y de nuevo Aquilino desapareció.1

Esa doble huida define su espiritualidad. Aquilino no buscó prestigio ni cargos, sino la predicación y la oración. Entre los santos, esta resistencia a la dignidad episcopal tiene muchos paralelos: quien tiene la humildad suficiente para rechazar el cargo es, con frecuencia, quien mejor podría ejercerlo.

Llegada a Italia

Desde París pasó a Pavía, la antigua Ticinum, y de allí a Milán, para venerar las reliquias de san Ambrosio, al que profesaba gran devoción.1 La tradición recuerda que en Pavía predicó contra los cátaros.3 Después se estableció en Milán, cerca de la basílica de San Lorenzo, desde donde continuó defendiendo la fe católica frente a las herejías más difundidas.1,3

El martirio

Circunstancias de la muerte

Según la narración más antigua, Aquilino se dirigía a rezar ante los restos de san Ambrosio, como solía hacer, cuando cayó en una emboscada. Unos herejes lo atravesaron con un puñal en la garganta y lo dejaron tendido en una acequia o cloaca cercana a la Porta Ticinese.1,7 Una tradición añade que murió acompañado de un compañero llamado Constancio, en la actual vía della Palla.3

El año exacto del martirio no está fijado con seguridad. Los estudiosos lo sitúan entre 1015 y 1018, y la mayoría de los autores adopta el año 1015.1,4

El hallazgo del cadáver

Una antigua tradición cuenta que unos porteadores (facchini), trabajadores que transportaban mercancías de Pavía a Milán por el río Ticino, encontraron el cuerpo. Lo recogieron y lo llevaron al oratorio de la cercana basílica de San Lorenzo Mayor.1,7 El suceso quedó fijado en la memoria de la ciudad: de él procede el patronazgo de Aquilino sobre los porteadores de Milán.3 Un fresco de Carlo Urbino, situado tras el altar mayor de la capilla, representa el hallazgo del cuerpo.8

La sepultura y la capilla de San Aquilino

Los restos del mártir recibieron sepultura en la capilla que entonces estaba dedicada a san Genesio, conocida también como «capilla de la Reina». A partir de entonces tomó el nombre de Aquilino.1

Un edificio de la Milán imperial

La capilla es uno de los monumentos más antiguos y valiosos de la ciudad. Forma parte del complejo de San Lorenzo, una basílica paleocristiana construida entre finales del siglo IV y principios del V, con planta de tetraconco y cuatro ábsides.9 Ante la basílica se alinean dieciséis columnas corintias del siglo II, que formaban parte de un pórtico anterior al templo.10 La construcción reutilizó bloques del cercano anfiteatro romano para su cimentación.11

La capilla de San Aquilino tiene planta octogonal y una bóveda en forma de cúpula la cubre. Sus nichos alternan formas semicirculares y rectangulares.11 Nació como lugar de sepultura imperial, y una tradición recogida por el cronista Galvano Fiamma, entre los siglos XIII y XIV, la atribuye a Gala Placidia, hija de Teodosio. Según ese relato, sus muros estaban revestidos de pórfido, mármoles preciosos y mosaicos.12,13

Los mosaicos

El edificio conserva mosaicos paleocristianos de gran valor. En los semicascos de las hornacinas del fondo destacan Cristo entre los apóstoles (la entrega de la ley o Traditio Legis) y el rapto de Elías.13 Estas obras evocan los mosaicos bizantinos de Rávena.14 La capilla, tras más de dos años de restauración concluidos en 2020, recuperó el brillo de sus mosaicos y pinturas.15

El culto a san Aquilino

Origen y aprobación

El primer documento que menciona a Aquilino data de 1465, año en que una cofradía dedicada a él recibió aprobación.1,4 El culto obtuvo confirmación pontificia mediante una bula de 1469, y el Misal ambrosiano de 1475 fijó su memoria litúrgica el 29 de enero.1

Copatrono de Milán

En 1581, el arzobispo Carlos Borromeo proclamó a Aquilino copatrono de Milán. El prelado promovió su devoción, sobre todo como protector contra la peste. En esa época tomó forma la iconografía del santo.1 La memoria de Aquilino ocupa así un lugar propio en el santoral de la Iglesia ambrosiana.

Patrono de los porteadores

El santo protege a los porteadores milaneses, porque, según la tradición, algunos de ellos descubrieron su cadáver.3,16 La corporación de los porteadores de la Balla honraba cada año a su patrono con una procesión solemne el día 29 de enero.17

La procesión de los porteadores

El cortejo salía de la contrada de Sant’Ambrogio alla Palla, en la actual vía San Maurilio, y atravesaba las iglesias de San Giorgio al Palazzo y San Alessandro in Zebedia. Pasaba por el Carrobbio y llegaba a la basílica de San Lorenzo.17 Los porteadores vestían uniforme blanco y azul, color de su cofradía, con sombreros de plumas y delantales bordados en plata y oro.17 Llevaban ofrendas de aceite y cera destinadas a alimentar la lámpara votiva junto al sepulcro del mártir; la ofrenda de aceite era un odre de unos cincuenta kilos.17,18

La procesión duró hasta el siglo XIX, con la presencia de las autoridades civiles.1 Actualmente, un cortejo dentro de la basílica, que culmina en la capilla de San Aquilino y cuenta con representantes del Ayuntamiento de Milán, ha sustituido al recorrido urbano. Cada 29 de enero persiste la costumbre de llevar una ampolla de aceite en recuerdo de la antigua tradición.1,17

Las reliquias

La urna de San Lorenzo

El cuerpo del mártir reposa en una urna de plata y cristal de roca, colocada junto al altar de la capilla donde recibió sepultura.1,15

La costilla de Wurzburgo

En 2017, una delegación del arzobispado de Milán trasladó una costilla del santo a su ciudad natal. El hueso quedó colocado en la estatua de san Aquilino de la iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo de Wurzburgo, para que los fieles de su tierra pudieran venerarlo.19 El gesto reconoció el vínculo entre la ciudad donde nació el mártir y aquella donde derramó su sangre.

Iconografía

La imagen de san Aquilino quedó fijada en la época de Carlos Borromeo. Lo representa con hábito sacerdotal, un puñal clavado en el cuello, que evoca su muerte violenta, y la palma del martirio en la mano.1,3 Con frecuencia aparece a media figura, con las manos juntas en actitud de oración y la mirada elevada.8,20

Significado espiritual

Tres rasgos definen la santidad de Aquilino:

  • El desprendimiento: dio a los pobres su herencia y renunció dos veces al episcopado.
  • La caridad concreta, visible en su servicio a los enfermos durante la epidemia de París.1
  • La fortaleza en la defensa de la fe: predicó contra los errores de su tiempo y selló con su sangre su fidelidad a la Iglesia.

Su devoción a san Ambrosio une a Aquilino con la gran tradición espiritual de Milán. El peregrino alemán que viajó para venerar la tumba del obispo murió mientras se dirigía a rezar en ella, y sus propios restos reciben hoy, a su vez, veneración. Para los milaneses, Aquilino ofrece el ejemplo de un cristiano que prefirió servir antes que mandar, y que prefirió la verdad a la comodidad.

Memoria litúrgica

La Iglesia celebra a san Aquilino el 29 de enero, día que el Misal ambrosiano le reserva desde 1475.1 Su memoria aparece en el calendario del rito ambrosiano como la de un mártir milanés de adopción: nació lejos de la ciudad que defendió, pero su sangre derramada en ella lo hizo uno de sus protectores más queridos.

Citas y referencias

  1. Emilia Flocchini. Sant’Aquilino, sacerdote e martire. Santi, beati e testimoni, La vita, Il martirio, Il culto (2017). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24
  2. Santa Aquilina, mártir. Wikitólica, Posibles confusiones con otros santos (2025).
  3. Aquilino di Milano. Wikipedia en italiano, Aquilino di Milano. 2 3 4 5 6 7
  4. Two Ambrosian Saints. New Liturgical Movement, 29 de enero (2023). 2 3
  5. San Aquilino de Milán. Wikitólica, Contexto histórico de Milán en los primeros siglos cristianos (2025).
  6. Il Santo di oggi, 29 gennaio. Il Piccolo, Sant’Aquilino (2022). 2
  7. Scheda OA, Sant’Aquilino martire. Catalogo generale dei beni culturali (ICCD), SGT - Soggetto. 2
  8. Aquilinus of Milan. Wikipedia, Carlo Urbino, Il ritrovamento del corpo di sant’Aquilino. 2
  9. Basilica of San Lorenzo, Milan: External portico. Marble, University of Notre Dame, Architecture Library.
  10. Esta iglesia italiana es una de las más antiguas dedicadas a san Lorenzo. ACI Prensa, Basílica de San Lorenzo Mayor.
  11. Milán, la espléndida capilla de Sant’Aquilino vuelve a estar a la vista. Finestre sull’Arte, Restauración finalizada. 2
  12. Comunicado de prensa: restauro San Lorenzo Maggiore. Soprintendenza Archeologia, Belle Arti e Paesaggio de Milán (2018).
  13. Cappella di Sant’Aquilino. Arte.it, Milano archeologica e medievale. 2
  14. Milan: Basilica di San Lorenzo. Ipernity, Cappella di Sant’Aquilino.
  15. Valentina Petrucci. The chapel of Sant’Aquilino in San Lorenzo: when the past draws the future. Domus (2020). 2
  16. Esta iglesia italiana es una de las más antiguas dedicadas a san Lorenzo. ACI Prensa, Capilla de San Aquilino.
  17. 29 gennaio: processione dei facchini della Balla, una storia milanese. Milano Free, Tradizioni. 2 3 4 5
  18. Processioni, Milano. Lombardia Beni Culturali, scheda SIRBeC IMM-3a130-0005475.
  19. Julie Allec O’Connell. Holy Bones, Why We’re Obsessed With Relics. Worldcrunch (2017).
  20. Scheda OA, Sant’Aquilino. Catalogo generale dei beni culturali (ICCD), OGTP - Posizione, pennacchio.
Modificado el 4 de octubre de 2026 • FideScore™ 9.05 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/s639fp9z1

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