El nombre Aquilino deriva del latín aquila, «águila». Lo llevaron numerosos santos y mártires de épocas y lugares muy distintos, y esa abundancia ha provocado confusiones entre ellos.1 La más conocida es la de la mártir oriental santa Aquilina de Biblos, en Fenicia, que según sus actas fue arrestada con doce años durante la persecución de Diocleciano y murió decapitada.2
Entre los antiguos eruditos que estudiaron al santo milanés, los bolandistas propusieron situarlo mucho antes del año 1000. Fecharon su llegada a Italia en el año 489, bajo el reinado ostrogodo de Teodorico, y su muerte en 526. Otros estudios sugieren que bajo el mismo nombre se han fundido dos o más personajes distintos, fallecidos en épocas diferentes.3 Sin embargo, la tradición milanesa, los libros litúrgicos ambrosianos y la hagiografía posterior sitúan su martirio a comienzos del siglo XI, y esa es la cronología que sigue la veneración de la ciudad.1,4




