En la tradición hagiográfica aparece la figura de San Aquilino de Évreux con un nombre que también circuló como Ethbin. Butler señala que el santo figura en el Martyrologium Romanum, aunque no encuentra su nombre en calendarios irlandeses, y relaciona esa diferencia con el aspecto sonoro del nombre Ethbin, de posible sabor anglosajón.1
Esta cuestión onomástica importa porque explica por qué, al buscar la vida del santo, algunas tradiciones locales lo designan de una manera u otra, sin que eso altere el núcleo del testimonio: su pertenencia al mundo franco de los siglos tempranos medievales y su servicio pastoral en Évreux.1

