Arístides fue un filósofo ateniense que vivió en el siglo II d.C.1 Se le describe como un hombre elocuente y discípulo de Cristo, quien, a pesar de su conversión, mantuvo su vestimenta de filósofo2. Su obra más significativa, la Apología, fue presentada al emperador Adriano en Atenas, probablemente alrededor del año 126 d.C., durante un período de persecución local contra los cristianos1. Esta persecución pudo haber sido provocada por el celo pagano desatado tras la iniciación de Adriano en los Misterios Eleusinos1. Sin embargo, existen diferentes opiniones sobre la fecha exacta de la presentación de la Apología, con algunos críticos sugiriendo que pudo haber sido durante el reinado de Antonino Pío (138-161 d.C.)1.
San Jerónimo, en su obra Hombres Ilustres, se refirió a Arístides como un «filósofo elocuentísimo» y elogió su Apología, señalando que estaba «tejida con las sentencias de los filósofos» y que más tarde fue imitada por San Justino Mártir1,2. Eusebio de Cesarea, en el siglo IV, también atestiguó la amplia circulación de la obra de Arístides entre los cristianos1,3.

