Arsenio da Trigolo nació en Trigolo, cerca de Cremona, el 13 de junio de 1849, y recibió en el bautismo el nombre de Giuseppe. Su historia personal se entiende mejor desde su deseo temprano de servir al Señor, que lo llevó a iniciar su formación en el seminario de Cremona.1
Con el tiempo, su vida religiosa se desplegó en distintas etapas: fue primero sacerdote diocesano, después jesuita, y más tarde, ya en la Orden de los Frailes Menores Capuchinos, recibió el nombre de Fray Arsenio da Trigolo. El itinerario muestra una búsqueda constante de Dios, sin perder la coherencia interna del carisma evangélico que lo caracterizó.1
En el lenguaje popular se le invoca a veces como «santo», pero la vía eclesial para la veneración pública que consta en las fuentes aquí disponibles es la beatificación, es decir, el reconocimiento de que vivió heroicamente la fe y las virtudes hasta el punto de ser propuesto como beato para el culto.1

