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San Bartolomé

San Bartolomé fue uno de los Doce Apóstoles de Jesucristo. La tradición cristiana suele identificarlo con Natanael, discípulo galileo cuya vocación narra el Evangelio según san Juan. La Escritura ofrece pocos datos biográficos sobre él, pero su pertenencia al grupo apostólico, su confesión de fe en Jesús y la tradición de su martirio lo convierten en una figura relevante de la Iglesia apostólica.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Bartolomé
CategoríaPersona
DescripciónApóstol y mártir, uno de los Doce de Jesucristo. Bartolomé, identificado tradicionalmente con Natanael, fue uno de los Doce Apóstoles. Apareció en las listas de los evangelios sinónimos y en los Hechos. La tradición le atribuye la predicación en India y Armenia y su martirio, descrito como desollamiento, crucifixión y decapitación bajo el rey Astiages. Su culto se conserva en la basílica de San Bartolomé en la isla Tiberina y su fiesta litúrgica se celebra el 24 de agosto
Lugar de MuerteGran Armenia
Nacionalidadjudío galileo
Sexomasculino
Atributoscuchillo de desollar, piel, libro, rollo, cruz
Autoridad EclesiásticaPapa Benedicto XVI
Enseñanzascurtidores, guarnicioneros, zapateros, carniceros, personas con enfermedades cutáneas
Estado de Vidamártir
Fecha de Celebración24 de agosto
TipoSanto, Apóstol

Tabla de contenido

Nombre y significado

El nombre Bartolomé procede probablemente del arameo bar-Talmay, expresión que significa «hijo de Talmay» o «hijo de Tolmai». Por tanto, no parece un nombre propio, sino un patronímico, es decir, una designación basada en el nombre del padre. El Evangelio según san Juan nunca menciona a Bartolomé, mientras que los Evangelios sinópticos nunca incluyen a Natanael entre los discípulos que siguen a Jesús. Esta diferencia explica la antigua identificación entre ambos personajes.1

El nombre Natanael significa «Dios ha dado». El cuarto Evangelio presenta a Natanael como un israelita sincero, sin engaño, y recoge su encuentro personal con Jesús. La identificación con Bartolomé resulta verosímil, aunque el Nuevo Testamento no la declara expresamente. La tradición católica la ha aceptado de forma general, pero conviene distinguir la certeza de la pertenencia de Bartolomé a los Doce de la probabilidad de que Bartolomé y Natanael fueran la misma persona.2

Bartolomé en el Nuevo Testamento

Las listas de los Doce

Bartolomé aparece en las listas apostólicas de los Evangelios de san Mateo, san Marcos y san Lucas, así como en los Hechos de los Apóstoles. En Mateo figura junto a Felipe; en Marcos aparece también inmediatamente después de Felipe. Lucas lo coloca después de Felipe y antes de Mateo, mientras que los Hechos lo sitúan entre Tomás y Mateo.1

El Evangelio según san Mateo presenta a los Doce como un grupo instituido por Jesús y enviado con autoridad para anunciar el Reino de Dios, curar enfermos y expulsar espíritus impuros. Bartolomé participa, por tanto, de la misión apostólica confiada por Cristo a los Doce: no actúa como un discípulo meramente privado, sino como miembro del núcleo elegido para prolongar la misión del Señor.3

Jesús también anuncia a los apóstoles la oposición que encontrarán. El anuncio del Evangelio comportará persecuciones, comparecencias ante autoridades y la necesidad de perseverar hasta el final. La tradición martirial de Bartolomé encaja en este marco evangélico de testimonio, aunque los relatos concretos sobre su muerte pertenecen a una tradición posterior y no a una narración apostólica conservada en el Nuevo Testamento.3

El encuentro con Natanael

El cuarto Evangelio relata que Felipe comunicó a Natanael el hallazgo del Mesías anunciado por Moisés y los profetas: Jesús, hijo de José, procedente de Nazaret. Natanael respondió con escepticismo: «¿De Nazaret puede salir algo bueno?». Felipe no intentó vencer su objeción mediante una discusión, sino que lo invitó a acercarse personalmente: «Ven y verás».4

Jesús recibió a Natanael con una afirmación decisiva: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño». Natanael preguntó cómo podía conocerlo, y Jesús respondió que lo había visto bajo la higuera antes de que Felipe lo llamara. El Evangelio no explica qué ocurrió bajo aquel árbol. El episodio parece aludir a una experiencia personal que permitió a Natanael reconocer en Jesús un conocimiento sobrenatural de su persona.4

La reacción de Natanael constituye una de las primeras confesiones cristológicas del cuarto Evangelio:

«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».4

La confesión contiene dos afirmaciones complementarias. «Hijo de Dios» expresa la relación singular de Jesús con el Padre; «Rey de Israel» lo reconoce como el Mesías esperado por el pueblo elegido. La fe apostólica no reduce a Cristo a un maestro religioso ni lo separa de la historia de Israel: proclama simultáneamente su identidad divina y su misión mesiánica.1

Jesús anunció a Natanael que contemplaría realidades mayores: el cielo abierto y los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre. Esta imagen evoca la comunicación definitiva entre Dios y la humanidad en la persona de Cristo. Natanael aparece así como un discípulo que pasa de la prevención inicial a una confesión explícita de fe.4

¿Bartolomé y Natanael son la misma persona?

La identificación tradicional posee varios fundamentos:

  • Bartolomé aparece unido a Felipe en las listas de los Doce, mientras que Felipe conduce a Natanael hasta Jesús.
  • Natanael pertenece al círculo de los discípulos galileos y aparece junto a varios apóstoles después de la Resurrección.
  • Los Evangelios sinópticos emplean el nombre Bartolomé, mientras que san Juan utiliza Natanael.
  • «Bartolomé» parece un patronímico, por lo que Natanael podría ser el nombre personal del apóstol.5

La coincidencia no alcanza el grado de una afirmación explícita del texto bíblico. El Evangelio de san Juan podría haber presentado a Natanael como un discípulo distinto de Bartolomé. Por ello, una exposición históricamente prudente debe formular la identificación como tradicional y ampliamente aceptada, no como un dato demostrado de manera directa por la Escritura.

El papa Benedicto XVI explicó que la relación entre ambos nombres nace principalmente de la proximidad de Natanael a Felipe en el relato joánico y de la posición de Bartolomé junto a Felipe en las listas apostólicas. También reconoció que el Nuevo Testamento no ofrece información especial sobre Bartolomé fuera de esas listas.1

Bartolomé como apóstol

Pertenencia al colegio apostólico

Jesús eligió a los Doce para que permanecieran con Él y recibieran una misión particular. El número doce evoca a las doce tribus de Israel y manifiesta la intención de Cristo de reunir al pueblo de Dios en torno a la nueva alianza. Bartolomé, como integrante de ese grupo, participa en la representación apostólica de la Iglesia naciente.

El Evangelio atribuye a los Doce autoridad recibida de Jesús. Ellos anuncian el Reino, ejercen una misión de sanación y actúan como enviados del propio Cristo. La autoridad apostólica no nace de la capacidad personal de cada discípulo, sino de la llamada y del mandato del Señor.3

La misión apostólica también comporta una dimensión eclesial. Jesús afirma que quien recibe a sus enviados lo recibe a Él y, por Él, recibe al Padre. Esta relación entre Cristo, los apóstoles y la comunidad creyente fundamenta la estructura apostólica de la Iglesia: la Iglesia permanece vinculada a la enseñanza, al testimonio y a la misión de los apóstoles.3

Testigo de la Resurrección

San Juan incluye a Natanael entre los discípulos presentes junto al lago de Tiberíades durante una aparición del Resucitado. El pasaje menciona a Pedro, Tomás, los hijos de Zebedeo, Natanael y otros dos discípulos. Si Natanael es efectivamente Bartolomé, el apóstol formó parte del grupo que recibió el testimonio pascual de la Iglesia apostólica.1

La tradición apostólica no presenta la Resurrección como una idea abstracta, sino como un acontecimiento comunicado por testigos. Los apóstoles anuncian a Jesucristo muerto y resucitado porque han recibido de Él una misión y porque su experiencia pascual funda la predicación de la Iglesia. Bartolomé representa, dentro de los Doce, ese testimonio personal que conduce desde el encuentro con Jesús hasta la proclamación pública de la fe.

La confesión de Natanael adquiere así una dimensión pascual. El discípulo reconoce a Jesús como «Hijo de Dios» y «Rey de Israel» antes de la Pascua; posteriormente, la Iglesia apostólica proclama que ese mismo Jesús, crucificado y resucitado, es el Señor. La fe de Bartolomé-Natanael une el reconocimiento inicial del Mesías con el testimonio eclesial sobre la victoria de Cristo.

Actividad misionera según la tradición

El Nuevo Testamento no ofrece datos fiables sobre los lugares concretos donde Bartolomé predicó después de Pentecostés. Las tradiciones antiguas lo relacionan con regiones muy diversas: India, Armenia, Mesopotamia, Persia, Egipto, Frigia y zonas próximas al mar Negro. La amplitud de estos relatos muestra la expansión de la memoria apostólica, pero impide reconstruir una biografía segura con todos esos episodios.

Eusebio de Cesarea transmitió la noticia de que Panteno, maestro de Orígenes, encontró en la India comunidades que conservaban una tradición sobre la predicación anterior de Bartolomé y un ejemplar del Evangelio según san Mateo en lengua hebrea. La referencia constituye un testimonio antiguo sobre la memoria misionera del apóstol, aunque no permite precisar qué territorio designaba entonces el nombre «India».1

Hipólito de Roma atribuye a Bartolomé la predicación entre los indios y afirma que les entregó el Evangelio según san Mateo. Añade que el apóstol fue crucificado cabeza abajo y enterrado en una localidad de la Gran Armenia. Este testimonio antiguo posee interés patrístico, pero los detalles sobre el itinerario y la muerte pertenecen a una tradición que no recibe confirmación del Nuevo Testamento.6

Martirio

La tradición más difundida sitúa la muerte de Bartolomé en Armenia. Algunos relatos lo presentan como víctima de la decapitación; otros describen una crucifixión y, especialmente, el desollamiento vivo. El Martirologio Romano recoge la tradición según la cual predicó en India, pasó a la Gran Armenia, convirtió a muchas personas, fue desollado y finalmente decapitado por orden del rey Astiages.7

Los relatos hagiográficos tardíos presentan numerosos elementos narrativos y milagrosos. Las actas griegas del martirio, conservadas en una forma datada habitualmente en los siglos V o VI, y la Passio Bartholomaei latina pertenecen a la literatura apócrifa. La tradición crítica considera legendarios muchos de sus episodios y advierte de problemas doctrinales en la transmisión de esos textos.8

Por ello, conviene distinguir tres niveles:

  1. Dato bíblico: Bartolomé pertenece a los Doce.
  2. Tradición antigua: comunidades cristianas relacionaron al apóstol con la evangelización de India y Armenia.
  3. Hagiografía posterior: ciertos relatos concretan su desollamiento, crucifixión, decapitación, los nombres de sus perseguidores y otros detalles.

La Iglesia celebra a Bartolomé como mártir, pero la veneración litúrgica no exige convertir cada elemento legendario en un dato histórico probado. El núcleo espiritual de la tradición permanece claro: el apóstol entregó su vida por la confesión de Jesucristo.

Reliquias y culto

La tradición sobre las reliquias de san Bartolomé describe diversos traslados. El Martirologio Romano las relaciona primero con la isla de Lípari, después con Benevento y finalmente con Roma, donde reciben veneración en la basílica de San Bartolomé en la Isla, situada en la isla Tiberina.7

La basílica romana conserva una antigua memoria del apóstol y expresa la continuidad del culto apostólico en la Iglesia de Roma. Las afirmaciones sobre el itinerario exacto de las reliquias pertenecen a la tradición histórica del culto y no equivalen, por sí mismas, a una prueba arqueológica concluyente sobre cada traslado.

La fiesta de san Bartolomé tiene lugar el 24 de agosto en el calendario romano. La liturgia celebra al apóstol como testigo de Cristo y pide que su intercesión ayude a la Iglesia a vivir con fidelidad el Evangelio y a alcanzar la salvación que Dios promete.7

Iconografía

La representación más conocida de san Bartolomé muestra al apóstol con un cuchillo de desollar y, en ocasiones, sosteniendo su propia piel. El motivo procede de la tradición medieval sobre su martirio. Miguel Ángel incorporó esta iconografía en el Juicio Final de la Capilla Sixtina: Bartolomé aparece con el instrumento de su suplicio y la piel en la mano.

El arte cristiano también lo representa con un libro o un rollo, signos de la predicación apostólica, y con una cruz, atributo general de los mártires. La piel y el cuchillo identifican la forma tradicional de su muerte; el libro recuerda que la misión del apóstol consistió ante todo en anunciar a Jesucristo.

Patronazgo

La tradición devocional considera a san Bartolomé patrono de diversos oficios relacionados con el trabajo de la piel, entre ellos curtidores, guarnicioneros, zapateros y carniceros. También recibe culto como patrono de quienes afrontan enfermedades cutáneas. La relación con los curtidores y otros oficios procede directamente de la tradición de su desollamiento.

Algunas tradiciones locales lo veneran como protector de ciudades, parroquias y comunidades cristianas. Estos patronazgos expresan la recepción popular de su figura y no forman parte del núcleo dogmático de la fe católica.

Significado espiritual y teológico

San Bartolomé manifiesta que la santidad apostólica no depende de la notoriedad pública. Los Evangelios ofrecen pocos episodios protagonizados por él, pero su nombre permanece inscrito entre los Doce. La fidelidad cristiana puede desarrollarse sin grandes discursos ni acciones llamativas: basta la adhesión perseverante a Cristo y la disposición a dar testimonio de Él.

La escena de Natanael enseña también el paso de la sospecha a la fe. Su prejuicio contra Nazaret no constituye la última palabra sobre su relación con Jesús. La invitación de Felipe -«ven y verás»- lo conduce a un encuentro personal, y ese encuentro desemboca en una confesión cristológica. San Agustín interpretó la declaración de Natanael como una profesión de fe comparable, en cierto sentido, a la confesión de Pedro: ambos reconocen en Jesús al Hijo de Dios.9

Finalmente, Bartolomé recuerda la naturaleza apostólica de la Iglesia. La comunidad cristiana nace de la llamada de Cristo, permanece fundada en el testimonio de los Doce y anuncia al mundo al Señor crucificado y resucitado. La tradición lo presenta como evangelizador y mártir; la Escritura lo conserva como miembro del colegio apostólico. En ambos aspectos, san Bartolomé orienta la vida cristiana hacia una fe sincera, una misión humilde y una fidelidad capaz de llegar hasta la entrega de la propia vida.

Citas y referencias

  1. Bartholomé, Papa Benedicto XVI. Audiencia General del 4 de octubre de 2006: Bartholomé, 1 (2006). 2 3 4 5 6
  2. Nathanael. Enciclopedia Católica, Nathanael (1913).
  3. La Santa Biblia, Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, Mateo 10 (1993). 2 3 4
  4. Juan 1, Nueva Versión Revisada Estándar, Edición Católica (NRSV-CE). La Santa Biblia, Juan 1 (1993). 2 3 4
  5. San Bartolomé. Enciclopedia Católica, San Bartolomé (1913).
  6. Sobre los doce apóstoles - Dónde predicó cada uno y dónde encontró su fin, Hipólito de Roma. Sobre los Apóstoles y los Discípulos, 6.
  7. B24 de agosto, Papa Benedicto XIV. El Martirolio Romano, 24 de agosto (1749). 2 3
  8. Apócrifos. Enciclopedia Católica, Apócrifos (1913).
  9. Agustín de Hipona. Tratado 7 Juan 1:34-51, 20.
Modificado el 29 de agosto de 2026 • FideScore™ 9.65 • 61 visitas • Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónPermalink: ark:28736/gnx2wxcj0

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