Infancia y familia
San Basilio nació en una familia cristiana eminente de Cesarea de Capadocia, en el seno de un hogar que los hagiógrafos describen como una verdadera «iglesia doméstica», inmersa en una atmósfera de fe profunda. Hijo de San Basilio el Viejo y Santa Emelia, era hermano de otros santos como Santa Macrina la Joven, San Gregorio de Nisa y San Pedro de Sebaste. Sus primeros años transcurrieron en la finca rural de su abuela, Santa Macrina la Anciano, cuya influencia espiritual fue determinante en su formación.3,4
La familia poseía propiedades considerables, y Basilio creció en un entorno de piedad y tradición martirial, ya que sus antepasados habían sufrido persecuciones por la fe. Esta herencia le inculcó desde joven un sentido de responsabilidad eclesial.5
Formación académica
Basilio recibió una educación esmerada, estudiando en Constantinopla y completándola en Atenas, uno de los centros intelectuales más prestigiosos de la época. Allí forjó una amistad inseparable con San Gregorio Nacianceno, con quien compartió aulas y una intensa vida espiritual, limitando sus salidas a las vías que conducían a la iglesia y a las escuelas. Entre sus condiscípulos estuvo también Juliano el Apóstata, futuro emperador.1,3
De regreso a Cesarea, impartió clases de retórica con gran éxito, rozando una brillante carrera mundana. Sin embargo, su alma mostraba aún rastros de mundanidad y autosuficiencia, como él mismo confesaría más tarde.2,4

