Biscop nació en una familia noble anglosajona y pasó su juventud en la corte de Oswiu, rey de Northumbria. Su nombre de nacimiento era Biscop Baducing; «Benito» fue el nombre que adoptó al abrazar la vida monástica. En torno a los veinticinco años dejó la vida cortesana y emprendió una peregrinación a Roma.4,3
En el siglo VII, los reinos anglosajones vivían un periodo de consolidación cristiana. Los contactos con Roma y con las comunidades monásticas de la Europa continental favorecían la circulación de maestros, libros, objetos litúrgicos y formas de organización religiosa. Benito fue uno de los abades que establecieron vínculos directos con esos centros y llevaron sus prácticas a Northumbria.1,5




