El testimonio antiguo más importante sobre San Benet Biscop procede de Beda el Venerable (Beda), quien recibió su formación y conoció de cerca la vida monástica bajo la dirección de este abad. En efecto, Beda declara que, desde los siete años, fue confiado a la educación con el «reverendísimo abad Benedicto» (San Benet Biscop) y, posteriormente, con Ceolfrido.2
En cuanto al nombre con el que se le conoce en la tradición, las fuentes recogidas por la hagiografía tradicional indican que su nombre real fue Biscop Baducing.1
Asimismo, se menciona que existe un sermón atribuido a Beda (in natale S. Benedicti (Biscop)) y que la erudición señala la relación de una Historia abbatum de Beda con textos anteriores. En consecuencia, la tradición literaria sobre el santo se aprecia como sólida, aunque con capas de transmisión.1
