Orígenes y formación
Bernardo nació en Siena con el nombre de Giovanni Tolomei. Recibió formación de los dominicos y estudió materias jurídicas en su ciudad. La biografía de la Congregación para las Causas de los Santos también lo presenta como miembro de una cofradía laica dedicada a la penitencia y al servicio de los enfermos del hospital de Santa Maria della Scala. Antes de abrazar la vida monástica, tuvo responsabilidades en la vida pública sienesa; una pérdida progresiva de visión contribuyó a apartarlo de esa trayectoria.1
La tradición biográfica relaciona su nombre religioso con su admiración por san Bernardo de Claraval, abad cisterciense. Algunas narraciones antiguas cuentan, además, que recuperó la vista por intercesión de la Virgen María. La biografía oficial de las causas de los santos, en cambio, se limita a indicar que la pérdida de visión, casi total, lo llevó a renunciar a una carrera pública; por ello, la curación pertenece a una tradición hagiográfica y no conviene presentarla como un dato unánime.1,3
Retiro en Accona
En 1313, cuando rondaba los cuarenta años, Giovanni dejó Siena y se retiró a Accona, una zona solitaria situada a unos treinta kilómetros al sudeste de la ciudad. Lo acompañaron dos conciudadanos, Patrizio Patrizi y Ambrogio Piccolomini, vinculados también a la cofradía de Santa Maria della Notte. En cuevas excavadas en la roca de toba, el grupo adoptó una vida eremítica de oración, lectio divina-lectura orante de la Biblia-, trabajo manual, silencio y penitencia. Otros hombres, procedentes de Siena, Florencia y sus alrededores, se unieron a ellos.1
Los primeros compañeros no eran sacerdotes, por lo que recurrían a presbíteros para la celebración de los sacramentos. Su ideal combinaba la soledad propia de los ermitaños con una vida común inspirada en los apóstoles y en los primeros monjes del desierto. La austeridad no constituía para ellos un fin aislado: buscaban ordenar su vida a Dios mediante la oración, la disciplina y la conversión.1




