La vida de Carlos de Foucauld puede dividirse en tres fases distintivas: su juventud disipada, su conversión y peregrinación, y su vida como ermitaño en el Sahara.
Juventud y Búsqueda de Placer
Charles de Foucauld nació en Estrasburgo, Francia, en 1858. Tras perder a sus padres a una edad temprana, fue criado por su abuelo. Su juventud se caracterizó por una vida de distanciamiento de Dios y una búsqueda desordenada de placeres, según lo describió él mismo1.
Después de un período en el ejército, llevó a cabo una notable exploración en Marruecos. Esta experiencia, aunque secular, comenzó a sembrar en él una inquietud que trascendía su estilo de vida anterior.
El Corazón Perdido por Jesús de Nazaret
El punto de inflexión en su vida fue su conversión, que se produjo en octubre de 1886. Por la gracia del sacramento de la reconciliación y la guía de su confesor, el Padre Huvelin, Charles redescubrió el recurso a la Eucaristía y la fe2. A partir de este momento, su vida se enfocó en una única pasión: Jesús1.
En sus propias palabras, le había «perdido el corazón a Jesús de Nazaret»1. Esta atracción intensa lo llevó a la imitación de Cristo1.
Peregrinación a Tierra Santa: Aconsejado por su confesor, viajó a Tierra Santa para visitar los lugares donde el Señor vivió y caminó1. Fue en Nazaret donde comprendió que debía formarse en las enseñanzas de Cristo. Desarrolló una relación intensa con Jesús, pasando largas horas leyendo los Evangelios y sintiéndose como Su «hermano pequeño»1.
Voto de Pobreza y Humildad: Profundamente conmovido por la humanidad de Jesús y el misterio de la Encarnación3,4, decidió dedicar su vida a llevar a Cristo a los demás, siguiendo el ejemplo de la Virgen María en la Visitación: en silencio y por el ejemplo de la vida1. Esta comprensión lo llevó a buscar una vida de extrema pobreza y ocultamiento, imitando la vida oculta de Jesús1.

