Llegada del cristianismo a Uganda
El reino de Buganda, en el actual Uganda, experimentó la llegada del Evangelio en la segunda mitad del siglo XIX gracias a misioneros europeos. Los Misioneros de África (Padres Blancos), fundados por el cardenal Charles Lavigerie, establecieron una misión en Rubaga en 1879, durante el reinado de Mtesa I, quien inicialmente mostró interés por la fe cristiana. Sin embargo, influencias musulmanas y temores a perder el control sobre el comercio de esclavos generaron tensiones.1,2
La semilla de la fe germinó rápidamente: cientos de ugandeses, incluidos miembros de la corte real, se convirtieron al catolicismo o al anglicanismo. Entre ellos destacaban jóvenes pajes y servidores que, atraídos por la doctrina cristiana, formaron comunidades de oración y estudio bíblico. Esta conversión masiva alarmó a los tradicionalesistas y a los hechiceros, quienes veían amenazado su poder.3,4
Ascenso de Mwanga II y el inicio de la persecución
Tras la muerte de Mtesa I en 1884, Mwanga II, de apenas 18 años, ascendió al trono. Influido por ambiciosos oficiales y hechiceros, el nuevo rey mostró pronto hostilidad hacia el cristianismo. Su ira se avivó especialmente por la negativa de los jóvenes cristianos de la corte a participar en sus demandas homosexuales, consideradas contrarias a la moral cristiana.1
El detonante fue el beheading de Joseph Mkasa, el primer mártir católico, el 15 de noviembre de 1885, decapitado por un pretexto trivial pero motivado por su defensa de la castidad. Este acto no intimidó a los fieles; al contrario, fortaleció su resolución. En mayo de 1886, la persecución estalló con violencia: Mwanga ordenó separar a los cristianos de los demás en la corte.1,2
