La Carta a los Corintios de San Clemente es un documento de gran importancia para comprender la Iglesia primitiva.
Contenido y Temas
En su carta, Clemente lamenta que los corintios hubieran abandonado el temor del Señor y caído en el orgullo, los celos y la contienda. Los exhorta a dejar de lado el orgullo y la ira, recordando que Cristo pertenece a los humildes y no a quienes se exaltan a sí mismos. Destaca la humildad de Jesucristo, quien vino no con ostentación de poder, sino con humildad.
Clemente también insta a los corintios a observar el orden del mundo, donde todo obedece la voluntad de Dios, y a considerar la cercanía de Dios, de quien ninguno de nuestros pensamientos está oculto. Por ello, los fieles deben honrar a quienes han sido puestos sobre ellos, los obispos y diáconos, a quienes se les debe obediencia.
Un pasaje notable de la carta enseña que los más humildes en la Iglesia pueden ser los más grandes ante Dios si son fieles en el cumplimiento de sus deberes. Clemente utiliza la analogía del cuerpo, donde la cabeza sin los pies no es nada, ni los pies sin la cabeza, y los miembros más pequeños son útiles y necesarios para el todo.
Doctrina y Ministerio Cristiano
Aunque la carta es principalmente exhortatoria, contiene enseñanzas dogmáticas importantes. Un pasaje relevante se refiere a la Santísima Trinidad, donde Clemente sustituye la afirmación del Antiguo Testamento «Vive el Señor» por «Como vive Dios, y vive el Señor Jesucristo, y el Espíritu Santo —la fe y la esperanza de los elegidos, así de seguro el que cumple», etc.. Cristo es frecuentemente presentado como el Sumo Sacerdote, y se hace referencia a la redención. Clemente también enfatiza la justificación por las obras.
En cuanto al ministerio cristiano, Clemente explica que los Apóstoles recibieron el Evangelio de Jesucristo, quien fue enviado por Dios. Así, Cristo viene de Dios y los Apóstoles de Cristo, y ambas misiones se dieron por voluntad de Dios. Los Apóstoles, predicando en todas partes, nombraron a sus primeros frutos como obispos y diáconos para los que creyeran, asegurando una sucesión legítima de ministros. Aunque menciona presbíteros varias veces, no los distingue de los obispos, y las autoridades eclesiásticas en Corinto son siempre mencionadas en plural.
Carácter Canónico y Autoridad Romana
La Carta a los Corintios fue tan valorada en la Iglesia primitiva que se le atribuyó un carácter casi canónico, leyéndose en muchas iglesias,,. Eusebio de Cesarea la describe como una epístola «reconocida como genuina y de considerable extensión y de notable mérito»,.
El tono de autoridad con el que Clemente se dirige a los corintios es significativo, especialmente en pasajes como: «Pero si ciertas personas desobedecieran las palabras dichas por Él a través de nosotros, entiendan que se verán envueltos en una transgresión y un peligro no leves; pero nosotros seremos inocentes de este pecado»,. Este pasaje ha sido interpretado por algunos, como el erudito anglicano Dr. Lightfoot, como un «noble reproche» y «el primer paso hacia la dominación papal».