Crispín y Crispiniano fueron mártires de la Iglesia primitiva, cuya ejecución se sitúa entre los años 285 o 286, durante el reinado del emperador Diocleciano1. Aunque la tradición los considera hermanos, este hecho no ha sido probado positivamente1. La leyenda narra que eran romanos de ascendencia distinguida que viajaron como misioneros de la fe cristiana a la Galia, eligiendo Soissons como su campo de labor1.
Inspirados por el ejemplo de San Pablo, se dedicaron a trabajar con sus propias manos, fabricando zapatos1,2. Con su oficio, no solo se sostenían a sí mismos, sino que también ayudaban a los pobres1,2. Su trabajo como artesanos y su disposición a usar sus habilidades para el servicio de los demás los convirtieron en un modelo de labor y devoción3.
Durante la persecución de Diocleciano, fueron llevados ante Maximiano Hercúleo, co-emperador de Diocleciano1. Maximiano intentó, con promesas y amenazas, apartarlos de su fe1. Sin embargo, Crispín y Crispiniano respondieron con firmeza: «Tus amenazas no nos aterrorizan, porque Cristo es nuestra vida, y la muerte es nuestra ganancia. Tu rango y posesiones no son nada para nosotros, porque mucho antes de esto hemos sacrificado lo semejante por amor a Cristo y nos regocijamos en lo que hemos hecho. Si reconocieras y amaras a Cristo, no solo darías todos los tesoros de esta vida, sino incluso la gloria de tu propia corona para, mediante el ejercicio de la compasión, ganar la vida eterna»1.
Al ver que sus esfuerzos eran inútiles, Maximiano los entregó al gobernador Rictiovarus (Rictius Varus), un cruel perseguidor de cristianos1. Bajo las órdenes de Rictiovarus, fueron sometidos a diversas torturas, incluyendo ser estirados en el potro, con correas cortadas de su carne y punzones clavados bajo sus uñas1. Se les ató una piedra de molino al cuello y fueron arrojados al río Aisne, pero lograron nadar hasta la orilla opuesta1. También se dice que sobrevivieron a un gran incendio en el que el propio Rictiovarus, desesperado, buscó la muerte1. Finalmente, los dos santos fueron decapitados por orden de Maximiano1.

