Celo por el culto divino y por la perfección de la vida consagrada
Como obispo, Desiderio se presenta como un promotor decidido de la vida religiosa y del orden litúrgico. El texto lo describe como celoso por el servicio divino y por la perfección de la vida religiosa, lo cual se concretaría en iniciativas fundacionales y en la exigencia disciplinar hacia el clero.
A la vez, se afirma que, aun siendo «severo» con el clero en la disciplina, su severidad no era contradicción con su vida personal: se insiste en que él mismo era el ejemplo principal de una vida santa.
Fundaciones monásticas y reformas del entorno eclesial
Uno de los aspectos mejor conservados en la tradición sobre San Desiderio es su impulso al monacato:
Fundó un monasterio cerca de Cahors, cuya iglesia se dedicaría a san Amancio; más tarde el convento sería llamado con el nombre del fundador, san Gervasio/Géry (relacionado etimológicamente con «Desiderio»).
Dirigió también un convento de mujeres, como se desprende de una carta suya dirigida a la abadesa Aspasia.
Bajo su dirección y apoyo se fundó en su diócesis el monasterio de san Pedro de Moissac, posteriormente especialmente celebrado.
Estas iniciativas muestran una comprensión amplia del papel del obispo: no se limita a la administración sacramental o al gobierno interno, sino que impulsa estructuras de vida consagrada que sostienen a la comunidad en la oración y en la disciplina evangélica durante generaciones.
Obras materiales al servicio de la fe y de la comunidad
La fuente no presenta a Desiderio como ajeno a la vida urbana. Al contrario, se afirma que construyó tres grandes basílicas en y cerca de Cahors, dedicadas a Santa María, san Pedro y san Julián, además de un oratorio en honor de san Martín.
En paralelo, se atribuyen obras de carácter civil y defensivo: promovió el bienestar temporal de los habitantes de Cahors, construyó un acueducto y levantó o restauró muros y torres para proteger la ciudad.
Desde la perspectiva católica, esta unión entre lo espiritual y lo social encaja con la visión histórica del ministerio episcopal: el cuidado de la Iglesia se expresa también en el cuidado del bien común, sin reducir la fe a mera filantropía.
Testamento y entrega de bienes
Un dato particularmente significativo en la tradición es su testamento. Se indica que entre 649 y 650 Desiderio, por testamento, entregó todas sus posesiones a la catedral, a las iglesias y a los monasterios de la ciudad episcopal. Esta entrega se interpreta como una renuncia real a lo propio en favor del culto divino y del servicio eclesial.