Eloy nació en Chaptelat, cerca de Limoges, en el seno de una familia galorromana. Su padre, llamado Eucherio, reconoció su aptitud para el trabajo manual y lo puso como aprendiz de Abón, orfebre y responsable de la ceca de Limoges. Esa formación lo familiarizó tanto con la fabricación de objetos de metal como con la acuñación de moneda, oficios que requerían dominio técnico y confianza en el manejo de materiales valiosos.,
Más tarde se trasladó a la corte y trabajó bajo la autoridad del tesorero real. El rey Clotario II le encargó un trono adornado con oro y piedras preciosas. La tradición biográfica cuenta que Eloy empleó el metal entregado para realizar dos tronos en vez de uno, sin apropiarse del excedente; el relato presenta esa conducta como ejemplo de honradez y explica la confianza que el rey depositó en él. Aunque el episodio concreto pertenece a una narración hagiográfica, la carrera de Eloy como orfebre y funcionario regio concuerda con la posición que alcanzó en la corte.,
Clotario lo incorporó a su entorno y le confió responsabilidades en la ceca. Bajo Dagoberto I, hijo y sucesor de Clotario, Eloy llegó a ejercer como consejero destacado. También intervino en gestiones políticas: una tradición lo relaciona con las negociaciones que condujeron al príncipe bretón Judicael a aceptar la autoridad franca. Estos encargos pertenecen a su etapa laica y cortesana; no deben confundirse con su posterior ministerio episcopal.,,
La influencia de Eloy en la corte tuvo también una dimensión caritativa. Aprovechó su posición para distribuir limosnas y rescatar cautivos de distintos pueblos. La tradición lo presenta auxiliando a prisioneros romanos, galos, bretones, sajones y moros que llegaban a Marsella. También promovió el enterramiento digno de los ajusticiados y destinó recursos a fundaciones religiosas. Así, su actividad pública no se limitó a la administración: las narraciones sobre su vida la vinculan con la defensa de personas vulnerables y con obras de caridad.