Orígenes y llamado al diaconado
Los relatos del Nuevo Testamento y la tradición patrística indican que Esteban era judío helenista de origen, probablemente nacido en Jerusalén y educado en la fe judía antes de abrazar el cristianismo1. Fue elegido entre los siete diáconos para atender la distribución de los recursos a las viudas y pobres de la comunidad, una respuesta a la creciente tensión entre judíos hebreos y helenistas2. Su nombramiento subraya la importancia del servicio caritativo como signo distintivo del ministerio diaconal.
Carácter y dones apostólicos
Los escritos de los Padres de la Iglesia describen a Esteban como «hombre lleno de fe y del Espíritu Santo» y dotado de una sabiduría y elocuencia extraordinarias, capaces de convencer a sus oyentes y de enfrentar a los opositores con autoridad espiritual1. Su capacidad para realizar «grandes señales y maravillas» reforzaba su testimonio y consolidaba su reputación entre los primeros cristianos1.
