La política imperial contra las Escrituras
Durante la persecución de Diocleciano, las autoridades ordenaron en distintos lugares la entrega de los libros cristianos. La expresión latina traditio codicum designa precisamente la entrega o confiscación de los códices sagrados. Los cristianos que obedecían podían ser acusados de haber traicionado la fe; quienes se negaban afrontaban prisión, tortura o muerte.
El testimonio de Euplusio adquiere especial importancia porque relaciona directamente el martirio con la negativa a entregar los Evangelios. En la segunda audiencia, Calvisiano le preguntó si todavía conservaba los escritos prohibidos. Euplusio respondió afirmativamente. Cuando el gobernador exigió que los presentara, el mártir contestó que los llevaba dentro de sí, porque los conocía de memoria.
El libro exterior y la Palabra interiorizada
La escena contiene una contraposición teológica de gran fuerza. Al comienzo, Euplusio lleva físicamente el libro de los Evangelios; más tarde, después de la prisión y las torturas, afirma que los Evangelios permanecen en su interior. El relato no pretende negar el valor material del códice. Al contrario, la insistencia de las autoridades demuestra la importancia que poseía el ejemplar escrito.
La memoria del mártir manifiesta que la persecución podía destruir o confiscar el soporte material, pero no podía arrancar de su conciencia la Palabra recibida. Euplusio conserva la Escritura mediante la memoria, la confesión pública y la fidelidad práctica.
La tradición transmitida por Alfonso María de Ligorio añade que el mártir citó pasajes evangélicos sobre la bienaventuranza de los perseguidos por causa de la justicia y sobre la necesidad de tomar la cruz para seguir a Cristo. Esta versión pertenece a una elaboración devocional posterior de las actas y expresa de forma clara la interpretación espiritual del martirio.
Valor histórico y religioso
La escena de la traditio codicum resulta verosímil dentro del contexto general de las persecuciones imperiales, aunque los detalles exactos del interrogatorio no puedan comprobarse como si fueran una transcripción moderna. La literatura de los mártires conserva tanto recuerdos históricos como fórmulas catequéticas y litúrgicas destinadas a la edificación de los fieles.
En la memoria eclesial, Euplusio representa al cristiano que no considera los Evangelios un objeto reemplazable. El libro sagrado puede ser confiscado, pero la fe que contiene exige una adhesión personal que ninguna autoridad civil puede imponer o eliminar.