El nombre «Fabio» suele confundirse en la práctica popular con otras figuras de la misma familia onomástica. Una guía rápida evita errores:
San Fabián (papa y mártir)
San Fabián gobernó la Iglesia de Roma en el siglo III y recibió un puesto episcopal asociado a un signo que la tradición vincula con el Espíritu Santo. Eusebio relata el episodio en el contexto de la elección: una paloma desciende sobre la cabeza de Fabián, mientras el resto de candidatos no ocupaba la atención de los convocados.
El mismo testimonio histórico atribuye a su pontificado un periodo con menor intensidad en la persecución. La tradición eclesiástica también conserva rasgos administrativos, como la organización de Roma en distritos para el seguimiento de los mártires y la recogida de actas judiciales.
Además, la memoria hagiográfica identifica su muerte como martirio, situándola hacia el inicio de la persecución de Decio.
Su fecha litúrgica principal se suele vincular al 20 de enero, mientras san Fabio se recuerda el 31 de julio.
Santa Fabiola
Santa Fabiola constituye otra figura que a menudo aparece por la cercanía del nombre. La tradición católica la presenta como una romana de alta condición, vinculada al círculo de san Jerónimo, que abrazó la vida penitente y la caridad intensa.
La Enciclopedia Católica describe cómo Fabiola, tras decisiones que en su momento chocaron con la disciplina eclesial, realizó penitencia pública, recibió de nuevo la comunión plena y dedicó su riqueza al cuidado de los pobres y de los enfermos. El relato incluye la fundación de un hospital y su atención personal a los necesitados.
La santa también aparece asociada al viaje a Belén y a la vida ascética en torno a san Jerónimo, antes de regresar a Roma y continuar su labor caritativa hasta la muerte.