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San Fausto

San Fausto puede designar a varias figuras cristianas antiguas y medievales, entre ellas Fausto de Riez, obispo de la Galia meridional, y Faustino, mártir asociado tradicionalmente a san Jovita. La tradición hagiográfica también conserva a Faustino de Roma, hermano de san Simplicio y de santa Beatriz. La semejanza de los nombres ha provocado confusiones entre personajes distintos, por lo que conviene distinguir cuidadosamente la historia documentada de los relatos legendarios.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Fausto
CategoríaPersona
Descripciónc. 405-410. c. 490-495
TítuloObispo de Riez
Lugar de NacimientoBritania (probable)
Lugar de MuerteRiez
Contexto HistóricoSiglo V, Galia meridional; conflicto arriano bajo el rey visigodo Eurico; exilio de unos ocho años; II Concilio de Orange (529) que condenó tesis semipelagianas
Enseñanzas
EscritosDos libros sobre la gracia de Dios y el libre albedrío; Dos libros sobre el Espíritu Santo; Un escrito contra los arrianos y los macedonianos; Cartas y sermones; Carta al diácono Griego contra la doctrina nestoriana
Fin del Cargo Eclesialc. 490-495 (hasta su muerte)
Inicio del Cargo Eclesialc. 432 (abad de Lérins)
Miembro deMonje del monasterio de Lérins
TipoSanto

Tabla de contenido

Significado y origen del nombre

El nombre Fausto procede del latín Faustus, relacionado con la idea de favor, prosperidad y buena fortuna. En la sociedad romana podía funcionar como nombre personal y como expresión de augurio favorable.

Los cristianos conservaron nombres latinos de uso común, pero les otorgaron un horizonte nuevo. La verdadera felicidad no dependía ya del éxito terreno, sino de la amistad con Dios y de la fidelidad a Jesucristo. Dentro de la cristiandad primitiva, un nombre asociado a la prosperidad podía adquirir un sentido espiritual: la dicha auténtica consistía en recibir la gracia, perseverar en la fe y alcanzar la vida eterna.

San Fausto de Riez

Vida y formación

Fausto de Riez nació probablemente entre los años 405 y 410, quizá en Britania. Ingresó en el monasterio de Lérins, uno de los principales centros de formación espiritual e intelectual de la Galia tardorromana. Allí recibió la ordenación sacerdotal y, hacia el año 432, sucedió a Máximo como abad. Durante aproximadamente veinte o veinticinco años dirigió la comunidad monástica y adquirió fama por su austeridad, su piedad y su capacidad para predicar improvisadamente.1

Después de la muerte de Máximo, Fausto fue elegido obispo de Riez, en la Provenza. El episcopado no alteró su modo de vida ascético: mantuvo la disciplina monástica y regresaba con frecuencia a Lérins para renovar su fervor espiritual. Como pastor promovió la vida monástica y fundó diversos monasterios en su diócesis.1

Defensa de la fe frente al arrianismo

Fausto combatió con energía el arrianismo y sus distintas manifestaciones. El arrianismo negaba la plena divinidad del Hijo, mientras que la fe católica confiesa que el Hijo es verdadero Dios, consustancial al Padre.

Su oposición a la doctrina arriana provocó la hostilidad de Eurico, rey de los visigodos, que profesaba el arrianismo y dominaba una parte considerable de la Galia meridional. Fausto fue expulsado de su sede y permaneció exiliado durante unos ocho años. Tras la muerte de Eurico, regresó a Riez y continuó su ministerio episcopal hasta el final de su vida.1

Enseñanza sobre la gracia y la libertad

Fausto intervino también en las controversias sobre la gracia, la libertad humana y la predestinación. Rechazó tanto el pelagianismo como las formas extremas de predestinacionismo. El pelagianismo minimizaba la necesidad de la gracia divina; el predestinacionismo defendido por algunos autores afirmaba que el destino eterno dependía exclusivamente de una decisión divina, sin relación verdadera con la libertad humana.

A petición de varios obispos, Fausto escribió Dos libros sobre la gracia de Dios y el libre albedrío. La obra pretendía defender la responsabilidad humana y rechazar una predestinación entendida de manera fatalista. Sin embargo, su explicación incurrió en posiciones semipelagianas, al atribuir a la iniciativa humana un papel excesivo en el comienzo de la conversión. El II Concilio de Orange, celebrado en el año 529, condenó las tesis semipelagianas.1

La existencia de este error doctrinal exige una distinción teológica precisa. La equivocación de Fausto en materia de gracia no convierte toda su vida en falsa ni invalida automáticamente sus virtudes pastorales, su oposición al arrianismo o su dedicación monástica. La Iglesia juzga las doctrinas a la luz de la fe y, al mismo tiempo, distingue entre la persona que yerra y el error que sostiene.

Otras posiciones teológicas

Fausto defendió también una concepción problemática sobre la naturaleza del alma humana. Sostenía que el alma era corpórea en algún sentido, mientras que consideraba a Dios como el único espíritu absolutamente incorpóreo. Esta tesis no coincide con la comprensión católica posterior de la espiritualidad del alma humana.

Su doctrina sobre el Espíritu Santo, en cambio, defendía la plena divinidad, eternidad y consustancialidad del Espíritu Santo con el Padre y el Hijo. Genadio de Marsella atribuye a Fausto una obra dedicada al Espíritu Santo, en la que presentaba al Espíritu como plenitud de la Trinidad y verdadero Dios.2

Escritos

Entre las obras atribuidas a Fausto figuran:

  • Dos libros sobre la gracia de Dios y el libre albedrío.
  • Dos libros sobre el Espíritu Santo.
  • Un escrito contra los arrianos y los macedonianos.
  • Cartas y sermones.
  • Una carta dirigida al diácono Griego contra la doctrina nestoriana.

Genadio de Marsella presenta a Fausto como un autor dedicado al estudio de la Escritura y defensor de la doctrina trinitaria. También afirma que defendió la fe en la verdadera humanidad y verdadera divinidad de Jesucristo: María no dio a luz a un simple hombre que después recibiera la divinidad, sino al verdadero Dios hecho hombre.2

La atribución de determinadas obras no siempre resulta segura. Algunos escritos transmitidos bajo su nombre fueron atribuidos posteriormente a otros autores, como ocurrió con el tratado sobre el Espíritu Santo relacionado con el diácono romano Pascasio.1

Culto y memoria

Fausto murió probablemente entre los años 490 y 495. La comunidad cristiana de Riez veneró su memoria y levantó una basílica en su honor. Su reputación de santidad sobrevivió a las controversias teológicas relacionadas con algunas de sus enseñanzas.1

La tradición monástica lo recuerda como un obispo formado en Lérins, austero en su vida personal, comprometido con la expansión del monacato y defensor de la fe católica frente al arrianismo. Su figura muestra que la historia de la santidad cristiana también incluye personajes cuya trayectoria intelectual presenta errores y tensiones, sin que por ello resulte legítimo confundir una doctrina condenada con la totalidad de la persona.

San Faustino, mártir de Brescia

Identidad y tradición

Otra figura vinculada al nombre Fausto es san Faustino, mártir de Brescia y hermano de san Jovita. La tradición los presenta como miembros de una familia noble de Brescia: Faustino habría sido sacerdote y Jovita diácono. Ambos predicaron públicamente el Evangelio y padecieron persecución.3

Los relatos tradicionales sitúan su comparecencia ante el emperador Adriano y describen torturas sufridas primero en Brescia y después en Roma y Nápoles. Finalmente, ambos habrían sido decapitados en Brescia. Algunas cronologías sitúan su martirio en el año 120, mientras que otras lo adelantan al 118.3

Valor histórico de las actas

Las actas conservadas de Faustino y Jovita poseen un marcado carácter legendario. La crítica histórica considera firmemente atestiguadas la existencia de los mártires y la antigüedad de su culto, pero pone en duda numerosos detalles narrativos de sus pasiones. La inclusión de sus nombres en antiguos martirologios y la extraordinaria veneración que recibieron en Brescia constituyen los principales apoyos de su memoria histórica.3

Esta distinción resulta esencial. La devoción cristiana puede conservar el recuerdo auténtico de un mártir aunque los relatos posteriores hayan embellecido o ampliado las circunstancias de su muerte. La piedad popular transmitió la convicción fundamental de que Faustino y Jovita dieron testimonio de Cristo, pero no todos los episodios de sus actas poseen el mismo valor histórico.

Culto

Faustino y Jovita son patronos principales de Brescia, ciudad que conserva una veneración secular hacia ellos. También Roma, Bolonia y Verona guardan reliquias relacionadas con los dos mártires. Su fiesta tradicional se celebra el 15 de febrero, aniversario litúrgico de su martirio según la tradición.3

San Faustino de Roma

Los mártires Simplicio, Faustino y Beatriz

El nombre de Faustino aparece también en la memoria de tres mártires romanos: san Simplicio, san Faustino y santa Beatriz. Según la tradición, Simplicio y Faustino eran hermanos y sufrieron martirio durante la persecución de Diocleciano, hacia los años 302 o 303. Ambos fueron torturados y decapitados; sus cuerpos fueron arrojados al Tíber. Otra versión afirma que murieron ahogados con piedras atadas al cuerpo.4

Su hermana Beatriz habría recuperado y enterrado los cuerpos. Después ayudó a los cristianos perseguidos hasta que fue denunciada y arrestada. Murió estrangulada en prisión y recibió sepultura junto a sus hermanos en el cementerio ad Ursum Pileatum, cerca de la vía de Porto.4

Elementos legendarios

La narración incluye episodios de carácter prodigioso, especialmente la condena sobrenatural del acusador de Beatriz. La propia tradición antigua reconoce que no han llegado actas históricas plenamente fiables sobre los tres mártires. Por ello, conviene distinguir el núcleo venerable de la tradición -la memoria de tres cristianos romanos vinculados al martirio- de los elementos narrativos añadidos por la literatura hagiográfica.4

El papa León II trasladó sus reliquias a una iglesia romana dedicada a san Pablo. Más tarde, una parte importante de esas reliquias llegó a la basílica de Santa María la Mayor. La fiesta de Simplicio, Faustino y Beatriz se celebra el 29 de julio.4

Diferencia entre Fausto de Riez y Faustino mártir

La semejanza entre Fausto y Faustino ha favorecido la identificación incorrecta de personajes distintos. Fausto de Riez fue un obispo galo del siglo V, monje de Lérins, escritor y participante en controversias doctrinales. Faustino de Brescia pertenece a una tradición martirial vinculada al siglo II y aparece unido a Jovita. Faustino de Roma, por su parte, forma parte de una tradición romana relacionada con Simplicio y Beatriz durante la persecución de Diocleciano.

No existe fundamento para convertir automáticamente a todos estos personajes en una sola persona. La hagiografía antigua utilizó a menudo nombres semejantes, transmitió relatos en versiones diferentes y vinculó a mártires con lugares concretos sin conservar siempre datos biográficos verificables. Una presentación católica rigurosa debe mantener separadas estas memorias.

El nombre Fausto en otros personajes cristianos

El nombre también aparece en autores que no reciben legítimamente el mismo tratamiento que los santos venerados por la Iglesia. Fausto de Milevo, por ejemplo, fue un maestro maniqueo africano conocido por su elocuencia. San Agustín lo conoció y respondió a sus doctrinas en la obra Contra Faustum. Agustín describe a Fausto como defensor del maniqueísmo y afirma que sus escritos se oponían a la fe cristiana y a la verdad católica.5

La existencia de un personaje llamado Fausto, o incluso la presencia de una tradición local de veneración, no basta para identificarlo con un santo reconocido por la Iglesia. La valoración cristiana debe distinguir entre santidad, reputación de santidad, memoria martirial y error doctrinal.

Significado espiritual

Las distintas tradiciones relacionadas con san Fausto y san Faustino ofrecen enseñanzas diferentes:

  • Fausto de Riez recuerda la responsabilidad de los obispos en la defensa de la fe y en la formación espiritual del pueblo cristiano.
  • Faustino de Brescia representa, junto con Jovita, la firmeza del testimonio martirial.
  • Faustino de Roma recuerda la fidelidad de los cristianos perseguidos durante la época de las grandes persecuciones imperiales.
  • Las controversias doctrinales de Fausto de Riez muestran que la piedad y la austeridad personal no sustituyen la necesidad de una doctrina exacta sobre la gracia, la libertad y la salvación.

La tradición cristiana no entiende la santidad como una simple reputación humana. La santidad exige una vida orientada hacia Dios, la comunión con la Iglesia y la fidelidad a la verdad revelada. Por eso, la veneración de los santos mártires y la valoración histórica de Fausto de Riez requieren siempre una lectura diferenciada, capaz de respetar la memoria piadosa sin presentar como hechos seguros los elementos legendarios ni como doctrina católica las posiciones teológicas que la Iglesia rechazó.

Citas y referencias

  1. Fausto de Riez. Enciclopedia Católica, Fausto de Riez (1913). 2 3 4 5 6
  2. Gennancio de Marsella. Suplemento a De Viris Illustribus, Capítulo 86 (480). 2
  3. S. Fausto y Jovita. Enciclopedia Católica, S. Fausto y Jovita (1913). 2 3 4
  4. Simplicio, Fausto y Beatriz. Enciclopedia Católica, Simplicio, Fausto y Beatriz (1913). 2 3 4
  5. Quién fue Fausto. El objetivo de Fausto al redactar el tratado polémico que constituye la base de la respuesta de Agustín. Comentarios de Agustín al respecto, Agustín de Hipona. Contra Fausto, Libro I, 1.
Modificado el 16 de septiembre de 2026 • FideScore™ 8.52 • Citar este artículo • Paq. Scorm (LMS) • Sugerir mejora • Compartir artículo • Imprimir artículo • Generar QR • Instalar aplicación • ark:28736/dhjhrfh1j

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