Los datos biográficos de Filastro son escasos y algunos proceden de un panegírico atribuido a san Gaudencio, su sucesor en la sede de Brescia. Ese sermón relata que Filastro dejó su patria y los bienes familiares para dedicarse a la predicación. Sin embargo, no identifica el lugar de origen del obispo, por lo que su procedencia permanece desconocida.1,2
El relato de Gaudencio presenta a Filastro como sacerdote viajero, entregado a la defensa de la fe frente a paganos y herejes, en especial frente a los arrianos. También cuenta que sufrió azotes por su oposición a esa doctrina. La tradición biográfica sitúa su actividad en varias ciudades: en Milán habría defendido a la comunidad católica frente al obispo arriano Auxencio, antecesor de san Ambrosio, y en Roma habría debatido con herejes, tanto en privado como en público. Más tarde, sus viajes concluyeron cuando asumió el episcopado de Brescia.1,2
La cronología permite situar a Filastro en el último tercio del siglo IV. En 381 asistió como obispo de Brescia al sínodo de Aquilea, reunión dedicada a cuestiones doctrinales de la época. San Agustín afirmó que lo había conocido en Milán junto con san Ambrosio, encuentro que suele situarse hacia 383 o 384. Filastro murió antes que Ambrosio y antes de 397, aunque no consta con certeza el año exacto. Algunos cómputos antiguos propusieron 385 o 387, sin que los datos conservados permitan resolver definitivamente la discrepancia.1,3,4

