Uno de los elementos más influyentes del legado de Filastro es su obra conocida como Catálogo de las herejías (Diversarum Hereseon Liber), compuesta hacia el año 384. La obra responde a una necesidad pastoral y catequética: advertir a los fieles del peligro de los errores doctrinales.,
La tradición presenta a Filastro como autor de un catálogo que no se limita a definiciones técnicas estrictas. El obispo reúne un conjunto amplio de «herejías» en el lenguaje de su época, e incluye opiniones debatidas y controversias que generan confusión en la vida de fe. En esa línea, la obra también denuncia usos culturales que considera moral y doctrinalmente problemáticos para la comunidad cristiana.
Relación con autores cristianos anteriores
El Catálogo resulta relevante para la historia de la teología por la manera en que trabaja materiales procedentes de tradiciones doctrinales previas. La erudición histórica ha señalado que, para las «herejías cristianas» hasta Noeto, Filastro compila desde una fuente común con Eusebio de Cesarea (vinculada a la tradición de Hipólito por el análisis de la crítica textual e histórica).
Esta característica explica por qué el Catálogo interesa tanto por su dimensión pastoral como por su papel en el estudio del desarrollo de la literatura antiherética en la Antigüedad.
Ediciones y recepción de la obra
La obra conoció ediciones tempranas y posteriores. Se cita una primera edición impresa en Basilea en 1528 y una edición posterior de referencia en el marco de la colección Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum en 1898.