Predicación itinerante y misiones populares
Durante más de tres décadas, Coll recorrió los pueblos y ciudades de Cataluña realizando misiones populares que combinaban la predicación, la confesión y la celebración de la Eucaristía. Su estilo sencillo y su pasión por la Palabra de Dios atraían a multitudes, y se ganó la fama de «Mosén Coll», un verdadero transmisor de fe y esperanza.
«El amor de Cristo ardía en su corazón; por eso llegaba al corazón de los demás».
Su labor no se limitó a la homilía: promovió la catequesis sistemática, siguiendo la exhortación de San Mateo 28, 20, y subrayó la necesidad de una vida de oración constante como fundamento de la apostolía.
Fundador de la congregación de la Anunciata
Consciente de la necesidad de una educación integral para niños y jóvenes, Coll fundó en 1869 la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata. El objetivo era ofrecer una formación que combinara la instrucción académica con la profundización espiritual, permitiendo que la «semilla de la Palabra de Dios» encontrara tierra fértil.
La congregación, bajo la guía de la Regla de San Domingo, se expandió rápidamente por Cataluña y, posteriormente, a otras regiones, manteniendo viva la visión de Coll de una educación que descubra la «riqueza insondable que es Cristo».