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San Francisco de Asís

[Profile on display] Saint Francis of Assisi - Founder of the Friars Minor (cd_saints PK: saint_francis_of_assisi)

StFrancis part
Ver información de la imagenParte superior del retrato más antiguo de San Francisco, una pintura mural en la gruta sagrada “Cueva de San Benito” en Subiaco, c. 2006. Basado originalmente en Stfrancis.jpg de WikiCommons, Parzi, Dominio Público. 📄
Infografía de San Francisco de Asís
Ver información de la imagenInfografía de San Francisco de Asís. Autor: Enciclopedia Wikitólica. Licencia CC BY-SA 4.0
Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Francisco de Asís
CategoríaPersona
Nombre Completo
  • Francisco de Asís
  • Francisco
  • Poverello de Asís
Descripción1181 o 1182
Lugar de NacimientoAsís
Fecha de Muerte1226-10-03
Lugar de MuertePorciúncula, cerca de Asís
NacionalidadItaliana
SexoMasculino
EnseñanzasItalia
Estado de VidaReligioso
EstigmaMonte Alverna, 1824
Fecha de Canonización16 de julio de 1228
Festividad4 de octubre
Lugar de SepulturaBasílica de San Francisco en Asís
MadrePica
Miembro deHermanos Menores (Frailes Menores)
PadrePedro Bernardone
Personas relacionadas
  • Hermanos Menores
  • Clara de Asís (Clarisas)
  • Gregorio IX
TipoSanto

Tabla de contenido

San Francisco de Asís (Asís, hacia 1181 o 1182-3 de octubre de 1226) fue un religioso italiano, fundador de los Hermanos Menores, conocidos como franciscanos. Su decisión de vivir el Evangelio con pobreza y sencillez, su amor a Cristo crucificado, su atención a los pobres y su fraternidad con toda la creación hicieron de él una de las figuras más influyentes del cristianismo medieval. La Iglesia católica lo canonizó en 1228 y celebra su memoria el 4 de octubre.

Vida

Infancia y juventud

Francisco nació en Asís, en la región italiana de Umbría, en una fecha que suele situarse en 1181 o 1182. Su padre, Pedro Bernardone, era comerciante de telas; su madre se llamaba Pica. Recibió en el bautismo el nombre de Juan, pero su padre empezó a llamarlo Francesco, nombre relacionado con Francia, país con el que mantenía vínculos comerciales. La tradición tardía que lo hace nacer en un establo no cuenta con respaldo en los primeros relatos biográficos.1,2

De joven participó en la vida acomodada de la familia y disfrutó de la ropa elegante, la música y las fiestas. También mostró generosidad hacia los pobres. En el contexto de los enfrentamientos entre Asís y Perugia, cayó prisionero y permaneció cautivo alrededor de un año. Una enfermedad posterior y el fracaso de sus planes de alcanzar gloria militar contribuyeron a que reconsiderara el rumbo de su vida.1,2

Conversión y renuncia a la herencia

El cambio de vida de Francisco fue gradual. Entre los episodios que la tradición franciscana recuerda destaca su encuentro con un leproso: venció la repugnancia que le producía la enfermedad, se acercó al hombre y lo atendió. También intensificó la oración y empezó a servir a los pobres y enfermos.2

Mientras rezaba ante un crucifijo en la iglesia de San Damián, entendió que Cristo lo llamaba a reparar su Iglesia. Al principio interpretó esa llamada de forma literal y ayudó a restaurar iglesias de los alrededores. La crisis con su padre culminó ante el obispo de Asís: Francisco renunció públicamente a su herencia y devolvió la ropa que llevaba, declarando que desde entonces reconocía como Padre suyo a Dios. Después adoptó una vida de pobreza y oración.3

En 1208, al escuchar durante la liturgia un pasaje del Evangelio de Mateo sobre el envío de los apóstoles, entendió que debía anunciar la conversión y vivir sin posesiones. Reunió compañeros y comenzó una predicación itinerante. Su propósito no consistía en emprender una reforma al margen de la Iglesia: buscó la aprobación de la autoridad eclesiástica y actuó en comunión con ella.3

Fundación de los Hermanos Menores

Aprobación y forma de vida

Hacia 1209, Francisco viajó a Roma con sus primeros compañeros para presentar al papa Inocencio III una forma de vida basada en el Evangelio. El papa dio aprobación inicial a la fraternidad, que tomó el nombre de Hermanos Menores. El nombre expresaba el deseo de vivir en humildad y ocupar el último lugar, no de ejercer dominio sobre los demás.4,3

La comunidad creció con rapidez. Sus miembros combinaban la oración y la predicación con el trabajo manual; cuando no encontraban trabajo, podían pedir limosna para atender sus necesidades. Francisco no quería que la pobreza quedara reducida a un ideal retórico: la entendía como una manera concreta de seguir a Cristo y de depender de Dios. A la vez, la fraternidad necesitó organizarse conforme aumentaba el número de hermanos y se extendía a otras regiones.5,4

La regla definitiva, conocida como Regla bulada, recibió la aprobación del papa Honorio III en 1223. Francisco había entregado antes la dirección cotidiana de la orden a vicarios, aunque mantuvo una influencia decisiva en la orientación espiritual de los hermanos. El crecimiento trajo tensiones acerca de cómo conservar la pobreza y la sencillez iniciales dentro de una comunidad cada vez más extensa.5,4

Clara de Asís y las clarisas

Clara de Asís, joven noble de la ciudad, decidió seguir el ideal evangélico que predicaba Francisco. Él la acompañó en los comienzos de su vocación y Clara fundó la comunidad que daría origen a las Clarisas, también llamadas Damas Pobres. Su vida contemplativa quedó vinculada especialmente al monasterio de San Damián. Así se desarrolló una rama femenina dentro de la familia franciscana.3,6

La espiritualidad franciscana también atrajo a hombres y mujeres que, sin incorporarse a la vida religiosa de los frailes o de las clarisas, querían vivir en el mundo conforme a su inspiración. Con el tiempo, esa tradición dio lugar a formas de vida franciscana para laicos.

Espiritualidad

Seguimiento de Cristo y pobreza

El centro de la espiritualidad de Francisco fue seguir a Jesucristo, contemplado en el Evangelio y, especialmente, en su pobreza, humildad y entrega en la cruz. Para él, la pobreza no era desprecio de la creación ni simple privación material: buscaba libertad para servir, compartir con los necesitados y confiar en Dios. Benedicto XVI resumió este ideal como una invitación a cultivar la pobreza interior y adoptar un estilo de vida sobrio.5

Francisco vivió una relación intensa con la Eucaristía. Sus escritos expresan asombro ante la humildad de Cristo, presente bajo las especies del pan y del vino, y muestran su respeto por los sacerdotes a causa de su ministerio eucarístico. Su fervor por la pobreza, por tanto, no lo apartó de los sacramentos ni de la vida de la Iglesia, sino que convivió con una profunda reverencia por ellos.5,7

Fraternidad con las criaturas

El Cántico de las criaturas, también llamado Cántico del hermano Sol, presenta el mundo creado como motivo de alabanza a Dios. Francisco llama hermanos y hermanas al sol, la luna, el agua y la tierra, y extiende ese lenguaje hasta la muerte, a la que denomina «hermana». La fraternidad cósmica no sustituye la fe en el Creador: conduce a reconocer en las criaturas un don de Dios y a alabarlo mediante ellas.5,8

Las historias sobre su trato con los animales han contribuido mucho a su fama popular. El relato del lobo de Gubbio, por ejemplo, pertenece a la tradición biográfica franciscana y no todos los estudiosos lo consideran un episodio histórico comprobable. Su valor devocional y literario no debe confundirse automáticamente con certeza documental. En cualquier caso, la tradición expresa una dimensión auténtica de su espiritualidad: la atención reverente a la creación como obra de Dios.9,5

La «perfecta alegría»

La tradición franciscana asocia a Francisco con la «perfecta alegría»: una alegría que no depende del éxito, del reconocimiento ni de la ausencia de sufrimiento. En sus últimos años soportó enfermedades y dificultades dentro de la propia orden, pero mantuvo la confianza en Dios y la voluntad de servir. Su espiritualidad unía la alegría con la exigencia evangélica, no con una visión ingenua de la vida.8,7

Misiones y acontecimientos finales

Viaje a Egipto

Francisco quiso llevar el Evangelio a territorios musulmanes y aceptó los riesgos de la misión. En 1219 llegó a Egipto durante la Quinta Cruzada y visitó al sultán al-Malik al-Kamil. Su encuentro ocurrió en un contexto de guerra; Francisco acudió sin armas y con intención de anunciar su fe. La misión no produjo la conversión del sultán, pero quedó como un episodio significativo de diálogo y testimonio cristiano en tiempos de conflicto.1,8

El belén de Greccio

En 1223, Francisco organizó en Greccio una celebración navideña que evocaba la humildad del nacimiento de Jesús en Belén. La tradición vincula aquel acto con la difusión de la representación del nacimiento mediante un pesebre. Su propósito era ayudar a contemplar de manera cercana la pobreza de Cristo niño.8

Los estigmas

En 1224, mientras estaba en el monte Alverna, Francisco recibió los estigmas, las llagas correspondientes a las de Cristo crucificado. Benedicto XVI interpreta este acontecimiento como expresión de la profunda identificación del santo con Jesús y su Pasión. Francisco procuró mantener en reserva esta experiencia.5

Muerte

Los últimos años de Francisco estuvieron marcados por el empeoramiento de su salud y la pérdida de visión. En 1225 compuso el Cántico de las criaturas, al que añadió una estrofa sobre el perdón y la paz y, más tarde, otra sobre la muerte. Falleció en la Porciúncula, cerca de Asís, la tarde del 3 de octubre de 1226. Según la tradición recogida por Benedicto XVI, murió tendido en el suelo, después de bendecir a sus hermanos.5,8

Canonización y culto

El papa Gregorio IX canonizó a Francisco el 16 de julio de 1228, menos de dos años después de su muerte. En Asís comenzó poco después la construcción de una gran basílica en su honor, que alberga su tumba y conserva un importante ciclo de pinturas medievales.5,4

La Iglesia celebra su memoria litúrgica el 4 de octubre. Pío XII lo proclamó patrono de Italia en 1939. Su devoción se extendió mucho más allá de su país natal y lo convirtió en una de las figuras cristianas más reconocidas por su sencillez, su amor a los pobres y su vínculo con la naturaleza.8

Legado

La familia franciscana nació del movimiento iniciado por Francisco y comprende varias ramas de religiosos y religiosas, además de tradiciones vinculadas a la vida laical. Su legado no se reduce a los relatos amables sobre animales o a una imagen romántica del amor a la naturaleza. Su vida tuvo como centro la conversión evangélica, la pobreza, la oración, la Eucaristía, la predicación y la fidelidad eclesial.5,4,7

Las biografías medievales transmitieron recuerdos, testimonios y relatos edificantes con propósitos distintos. Entre los escritos tempranos dedicados a Francisco destacan las vidas de Tomás de Celano y, posteriormente, la biografía de Buenaventura. La comparación entre estos relatos requiere cautela, pues pertenecen a momentos y contextos diferentes de la historia franciscana.10

La popularidad del santo ha dado lugar también a frases y relatos de atribución dudosa. Por ejemplo, no hay pruebas de que pronunciara la frase «Predica el Evangelio en todo momento; cuando sea necesario, usa palabras», ni de que compusiera la conocida oración que comienza «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz». Esta última apareció impresa en el siglo XX.9

La vigencia de Francisco reside en la unidad de su ideal: contemplar a Cristo, servir a los pobres, vivir con sencillez y tratar la creación como obra de Dios. Su ejemplo continúa inspirando la vida religiosa y laical, la oración, la acción caritativa y la reflexión cristiana sobre la relación entre la humanidad y el mundo creado.5,8

Citas y referencias

  1. San Francisco de Asís, Enciclopedia Católica, San Francisco de Asís (1913). 2 3
  2. B4: San Francisco de Asís, fundador de los frailes menores (d. C. 1226), Alban Butler. Vidas de los santos de Butler: Volumen IV, 26 (1990). 2 3
  3. San Francisco de Asís, Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 27 de enero de 2010, 1 (2010). 2 3 4
  4. Orden de los frailes menores, Enciclopedia Católica, Orden de los Frailes Menores (1913). 2 3 4 5
  5. San Francisco de Asís, Papa Benedicto XVI. Audiencia general del 27 de enero de 2010: San Francisco de Asís, 1 (2010). 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11
  6. Papa Juan Pablo II. Al pueblo de Asís (12 de marzo de 1982) - Discurso, 2 (1982).
  7. Charles J. Chaput, O.F.M. Cap. Sin glosa: Francisco de Asís y el catolicismo occidental, 6 (2015). 2 3
  8. San Francisco de Asís, patrono de Italia, Santa Sede. Misal Romano, 727 (2020). 2 3 4 5 6 7
  9. Charles J. Chaput, O.F.M. Cap. Sin glosa: Francisco de Asís y el catolicismo occidental, 5 (2015). 2
  10. Alban Butler. Vidas de los santos de Butler: Volumen IV, 35 (1990).
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