François de Montmorency-Laval nació en Montigny-sur-Avre, en la diócesis de Chartres, dentro de una familia noble. Estudió en el colegio jesuita de La Flèche, donde creció su interés por las misiones en Canadá, y continuó su formación en el colegio de Clermont, en París. Tras la muerte de su padre y de sus dos hermanos mayores, heredó los bienes familiares; sin embargo, renunció a las perspectivas que le ofrecía su posición y optó por la vida sacerdotal.1
Fue ordenado sacerdote en 1647. En los primeros años de su ministerio atendió a enfermos y se ocupó de la educación de niños abandonados. Más tarde recibió el nombramiento de arcediano de Évreux. En esa función visitó más de ciento cincuenta parroquias y trabajó por su reforma pastoral, de acuerdo con las orientaciones del Concilio de Trento.1
En 1653 renunció a su cargo y a la pensión que le correspondía, y cedió sus derechos y bienes familiares a su hermano. Un proyecto para enviarlo como misionero a Tonkín no llegó a realizarse. Laval pasó entonces un periodo de retiro y oración en la ermita de Jean de Bernières, en Caen, donde combinó la vida espiritual con obras de caridad y tareas de reforma religiosa.1,3



