El distintivo: una vida cuaresmal continua
El rasgo más característico atribuido a Francisco de Paula en la tradición de los Mínimos es su insistencia en una vida de Cuaresma perpetua. Francisco impuso una disciplina que no solo evitaba la carne, sino que extendía la abstinencia a elementos habituales en la mesa: huevos y alimentos elaborados con leche.,
La lógica espiritual aparece con claridad en la tradición: Francisco interpretó el ayuno como «camino real» hacia la conquista interior. Al mismo tiempo, lamentó la relajación que la Iglesia hubo de conceder por circunstancias históricas; la tradición conecta esa conciencia con la idea de reparación espiritual y con el ejemplo penitencial para los creyentes.,
Caridad y humildad como ejes
La disciplina penitencial no funciona como un fin aislado. El relato hagiográfico coloca a la caridad como divisa y a la humildad como virtud a cultivar sin descanso. Francisco enseñó a sus seguidores a mirar su vocación como un camino de anonadamiento y servicio, más que como un motivo de distinción social o religiosa.,,
Este encuadre explica el nombre del instituto: Francisco llamó a su familia religiosa Minimorum, es decir, «los mínimos». El texto biográfico presenta el nombre como traducción espiritual de su deseo: Francisco quiso que sus discípulos se consideraran los más pequeños en la casa de Dios y vivieran esa actitud en obras concretas.,,