Las biografías tradicionales atribuyen a Francisco Solano numerosos prodigios y señales. En un artículo enciclopédico conviene presentar estos elementos como parte del relato hagiográfico recogido por la tradición y por la documentación disponible.
Asistencia durante la peste y la atención a los enfermos
Se cuenta que, durante una epidemia o pestilencia, mostró una caridad heroica al asistir a los enfermos, hasta el punto de que él mismo contrajo la enfermedad. Sin embargo, la tradición afirma que sanó pronto.,
La idea teológica que subyace es clara: su entrega no era teórica. Se acercaba al sufrimiento real, incluso cuando eso implicaba exponerse al contagio.
Un episodio con esclavos en el naufragio
Entre los relatos más llamativos se encuentra el del naufragio ocurrido en el viaje hacia América. Butler recoge que, al acercarse a Perú, una tormenta llevó el barco a encallar, y el capitán ordenó abandonar la nave, dejando a bordo a algunos esclavos por falta de espacio en el único bote.
La narración afirma que Francisco Solano se negó a abandonar a esas personas, se quedó instruyéndolas y, tras ello, las bautizó. Pocas palabras se emplean para la escena: se resalta la firmeza con la que mantuvo su ministerio incluso ante el inminente peligro de la muerte.
Profecías y el contexto de Truxillo
Otro elemento repetido en las fuentes es su predicación en Truxillo, donde se le atribuye haber anunciado calamidades que habrían de suceder en la ciudad y que, según la tradición, llegaron a concretarse: ocho años más tarde, Truxillo fue destruida por un terremoto, y se relata que muchos habitantes murieron en las ruinas.
También se indica que, en su predicación funeraria o en los testimonios sobre su muerte, se puso de relieve que él mismo había previsto su fallecimiento.