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San Galdino

San Galdino (siglo XII-1176) fue un eclesiástico milanés, cardenal de la Iglesia romana y arzobispo de Milán. Vivió durante el cisma que enfrentó al papa Alejandro III con el antipapa apoyado por el emperador Federico Barbarroja. Su fidelidad a Alejandro III le llevó al exilio; después regresó a Lombardía y trabajó por reorganizar la Iglesia milanesa y atender a la población. La tradición litúrgica conmemora su fiesta el 18 de abril.

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Galdino
CategoríaSanto
Nombre CompletoGaldino
Cargo EclesiásticoArzobispo de Milán
Lugar de NacimientoMilán
Fecha de Muerte18 de abril de 1176
NacionalidadItaliana
CardenalCardenal presbítero de Santa Sabina
Eventos relacionadosCuraciones de enfermos y recuperación de la vista o del movimiento
FamiliaValvassori de Sala
Fecha de Celebración18 de abril
Fin del Cargo Eclesial1176
Inicio del Cargo Eclesial1166
LugarMilán
Lugar de SepulturaCatedral de Milán
Personas relacionadas
  • Huberto de Pirovano
  • Alejandro III
TipoXII

Tabla de contenido

Vida y formación

Galdino nació en Milán, en el seno de la familia noble de los Valvassori de Sala. Desde niño recibió formación religiosa y, tras su ordenación, desempeñó cargos de responsabilidad en la Iglesia milanesa. Llegó a ser arcediano de la catedral y canciller, oficios que le dieron un papel destacado en la administración eclesiástica local. Mantuvo una estrecha relación con el arzobispo Huberto de Pirovano, su predecesor en la sede milanesa.1

Su carrera transcurrió en un periodo de graves conflictos entre el papado y el poder imperial. Tras la muerte de Adriano IV, Alejandro III ocupó legítimamente la sede pontificia, mientras que sus adversarios promovieron a Víctor IV como antipapa. Federico Barbarroja respaldó a este último y entró en conflicto con Milán, ciudad que apoyaba a Alejandro III.2

El cisma y el exilio

Galdino permaneció fiel a Huberto de Pirovano y al papa Alejandro III. Cuando el cerco imperial y las divisiones internas hicieron insostenible la situación en Milán, abandonó la ciudad junto con su arzobispo y otros clérigos para reunirse con el papa. Las tropas de Federico Barbarroja sometieron Milán en 1162 y la saquearon y destruyeron después de que sus habitantes se rindieran.2

Galdino pasó alrededor de cuatro años en el exilio, principalmente en territorio francés. Más tarde viajó por mar a Palermo, donde el rey de Sicilia recibió con honores a los desterrados. Desde allí llegó a Benevento. Alejandro III le convocó después a Roma y lo nombró cardenal presbítero de Santa Sabina. La tradición hagiográfica presenta su exilio como una decisión de conciencia: prefirió abandonar su patria antes que apoyar el cisma.1,3

En Benevento murió Huberto de Pirovano. La noticia afectó profundamente a Galdino, que temía por la Iglesia de Milán, debilitada por la destrucción de la ciudad, la dispersión de sus clérigos y las represalias contra quienes permanecían fieles a Alejandro III. El papa decidió confiarle la sede milanesa; Galdino aparece en la sucesión episcopal como arzobispo desde 1166.1,4

Arzobispo de Milán

Como arzobispo y legado apostólico, Galdino tuvo que afrontar la reconstrucción de la vida eclesial en una región dividida por el cisma. La tradición histórica atribuye a su labor la reorganización de la provincia eclesiástica milanesa y la defensa de la comunión con Alejandro III. Entre sus responsabilidades figuró intervenir en la restauración de sedes episcopales cuyos titulares habían apoyado al emperador o al antipapa; el relato de su episcopado vincula esas actuaciones con la recuperación de la unidad católica en Lombardía.3,5

Galdino también atendió a la propia ciudad y a su sede metropolitana. Su tarea comprendió restablecer el culto y sostener la comunidad milanesa tras años de guerra, cautividad y desorden. Las noticias hagiográficas lo recuerdan como predicador y defensor de la fe, pero también como pastor cercano a las necesidades concretas de la población.5

La memoria litúrgica y biográfica de Galdino subraya la caridad como rasgo central de su gobierno. Lo describe como protector de pobres, viudas y huérfanos, y atribuye a su generosidad la ayuda a jóvenes sin recursos y a personas necesitadas. Estas virtudes aparecen junto a la firmeza doctrinal: el ideal que transmite su culto no contrapone la defensa de la unidad de la Iglesia al cuidado de los más vulnerables, sino que presenta ambas tareas como propias de un mismo ministerio pastoral.3

Muerte, culto y reliquias

Galdino murió el 18 de abril de 1176, tras ocupar la sede milanesa durante aproximadamente diez años. La relación episcopal antigua sitúa su sepultura en la iglesia de Santa Tecla, junto al recinto de la catedral. Cuando aquel templo desapareció en 1568, trasladaron su cuerpo, junto con los restos de otros obispos santos, a la catedral de Milán. En 1572 el cardenal y obispo de Bolonia Gabriele Paleotti recibió algunas reliquias, que depositó en la iglesia metropolitana de esa ciudad.4,3

La Iglesia milanesa veneró a Galdino como santo y celebró su memoria litúrgica. Un antiguo calendario relacionaba su festividad con el segundo domingo después de Pascua; en 1582, san Carlos Borromeo trasladó la celebración al 18 de abril, fecha asociada a su muerte. La tradición también atribuyó milagros a su intercesión y a su sepulcro, entre ellos curaciones de enfermos y la recuperación de la vista o del movimiento.3,6

El culto a san Galdino conserva la imagen de un pastor que vivió la crisis política y religiosa de su tiempo sin separar la fidelidad eclesial de la atención pastoral. Su trayectoria -arcediano, exiliado, cardenal y arzobispo- quedó ligada a la defensa de Alejandro III y a la recuperación de la Iglesia de Milán después de la guerra. La fiesta del 18 de abril recuerda esa memoria en la tradición ambrosiana.1,3,4

Citas y referencias

  1. Vida, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Aprilis, Tomus I, 715 (1675). 2 3 4
  2. Analecta, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Aprilis, Tomus I, 723 (1675). 2
  3. Del san Galdino, cardenal de la Santa Iglesia Romana, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Aprilis, Tomus I, 714 (1675). 2 3 4 5 6
  4. Primera parte, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Maius, Tomus VII, 71 (1688). 2 3
  5. []. II. Provincia milanesa, abolido el cisma, devuelta a la obediencia del verdadero pontífice, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Aprilis, Tomus I, 718 (1675). 2
  6. Himno, Société des Bollandistes. Acta Sanctorum: Aprilis, Tomus I, 720 (1675).
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