Infancia y familia
Gaspar Melchor Baltasar del Búfalo nació en Roma el 6 de enero de 1786, solemnidad de la Epifanía. Su padre, Antonio del Búfalo, trabajaba como cocinero de la familia principesca Altieri, y su madre, Annunziata Quartieroni, educó al niño en una intensa vida de oración y penitencia.3,1
Durante su infancia padeció una enfermedad ocular que amenazaba con dejarle ciego. Su familia pidió la intercesión de san Francisco Javier y Gaspar recuperó la vista. A partir de entonces cultivó una devoción especial hacia el apóstol de las Indias y más tarde lo eligió como patrono de la congregación misionera que fundaría.3
Desde los primeros años manifestó una sensibilidad religiosa extraordinaria, una fuerte inclinación a la mortificación y una gran preocupación por los pobres y abandonados. También tuvo que luchar contra un temperamento irascible y una voluntad firme, que procuró someter mediante la disciplina espiritual.3
Formación y primeros apostolados
A los doce años ingresó en el Colegio Romano, entonces confiado al clero secular después de la supresión de la Compañía de Jesús. En 1800 recibió la primera tonsura y, al año siguiente, las cuatro órdenes menores.3,1
Durante su juventud comenzó a impartir catequesis y a prestar ayuda material y espiritual a los necesitados de Roma. Trabajó especialmente en el oratorio de Santa Maria del Pianto, donde instruía en la doctrina cristiana a los barozzari, carreteros procedentes del campo que acudían a la zona del Foro Romano para transportar heno.1
Su dedicación a la enseñanza religiosa le valió el sobrenombre de «el pequeño apóstol de Roma». Cuando tenía diecinueve años, recibió la responsabilidad de dirigir la escuela de catequesis recientemente creada en Santa Maria del Pianto. También formó a jóvenes para la enseñanza cristiana y los envió a atender a los pobres, contribuyendo a revitalizar la obra asistencial de Santa Galla.3,1
Ordenación sacerdotal
Gaspar del Búfalo fue ordenado sacerdote el 31 de julio de 1808. Poco después obtuvo una canonjía en la iglesia romana de San Marcos y, junto con Gaetano Bonani, estableció un oratorio nocturno destinado a la formación espiritual y a la atención pastoral.3
Su ministerio sacerdotal estuvo marcado desde el principio por tres prioridades:
- La predicación y la catequesis.
- La reconciliación de los pecadores con Dios.
- La atención a los pobres y a las personas alejadas de la práctica religiosa.
Gaspar predicaba en iglesias, plazas y mercados, especialmente en los barrios más humildes de Roma. Su acción pastoral no separaba la conversión interior de la caridad concreta: atendía tanto las necesidades espirituales como las corporales de las personas.3,4



