Orígenes familiares
Según la tradición recogida en la Acta Sanctorum y en los escritos de los padres de la Iglesia, Gervasio y Protaso eran gemelos hijos de los mártires Vitalis y Valeria. Vitalis, de dignidad consular, habría sido martirizado en Rávena bajo el reinado de Nerón, mientras que Valeria sufrió el martirio en Milán1.
Martirio
Los relatos indican que los hermanos fueron torturados y decapitados durante la persecución del emperador Antonino (161‑168) o, según otras fuentes, bajo Nerón. Gervasio habría sido azotado con látigos de plomo y Protaso decapitado1,2. La fecha exacta es incierta; sin embargo, la mayoría de los hagiógrafos modernos sitúan su muerte en el siglo II2.
Descubrimiento de sus restos
En el año 386, el obispo San Ambrosio de Milán, enfrentado a la emperatriz arriana Justina, necesitaba reliquias para la consagración de la nueva basílica. Tras una visión, ordenó excavaciones en la iglesia de los mártires Nabor y Félix, donde se hallaron los restos de Gervasio y Protaso, cubiertos de sangre fresca como si hubieran sido recién martirizados3.
Milagros asociados
Durante la traslación de los cuerpos, un ciego llamado Severus recuperó la vista al tocar el borde del velo que cubría las reliquias4,5. Otros milagros incluyeron curaciones y exorcismos, los cuales fueron atestiguados por San Ambrosio, San Agustín y el deán Pablo de Nola6.
