En las fuentes antiguas y en la tradición litúrgica posterior, el nombre de Getulio aparece asociado a un grupo de cristianos ejecutados en el contexto de un proceso dirigido por autoridades romanas. Según la narración transmitida, el episodio se relaciona con Cerealis, un vicario imperial; con Amancio (identificado como hermano de Getulio, aunque el texto lo presenta en relación con el episodio); y con Primitivo, mencionado como cristiano que «pereció con ellos».1
El modo en que se presenta el relato —especialmente en la parte que se refiere a «pasión» o passio— condiciona el modo de leer la tradición: se trata de una memoria que alimenta la piedad, pero que exige discernimiento histórico.1
