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San Getulio y compañeros

San Getulio y sus compañeros forman un grupo de mártires cristianos venerado por la Iglesia católica, asociado a la ciudad de Tívoli y a la antigua vía Salaria, en las proximidades de Roma. La tradición litúrgica recuerda a Getulio junto con Cerealis, Amancio -también escrito Amantius o Ainantius- y Primitivo, aunque las narraciones de su pasión presentan problemas históricos y pertenecen, en buena medida, a una elaboración hagiográfica tardía. Su memoria litúrgica figura el 10 de junio.1

Cuadro resumen[Datos abiertos]
NombreSan Getulio y compañeros
CategoríaPersona
DescripciónGrupo de mártires cristianos asociados a la ciudad de Tívoli y a la vía Salaria, venerado en la liturgia católica el 10 de junio
NacionalidadItalia
Atributospalma, llamas, espada, vestimenta militar
Contexto HistóricoReinado del emperador Adriano (117-138), persecución de cristianos en la vía Salaria
Fecha10 de junio
Lugarvía Salaria, Tívoli (cerca de Roma)
Personas relacionadasAnónimo
TipoSanto, Mártires cristianos, II

Tabla de contenido

Identidad y memoria litúrgica

Getulio -en latín, Getulius- aparece en el Martirologio Romano como un mártir romano de origen noble y culto, ejecutado junto con sus compañeros en la vía Salaria durante el reinado del emperador Adriano. El grupo tradicional está compuesto por:

  • Getulio, principal figura del grupo.
  • Cerealis, presentado como funcionario imperial.
  • Amancio, hermano de Getulio y miembro del ejército romano.
  • Primitivo, cristiano asociado a ellos en el martirio.

La tradición relaciona además a Getulio con Santa Simforosa, presentada como su esposa y como la mujer que habría recogido y sepultado los cuerpos de los mártires. El Martirologio Romano sitúa el enterramiento en una cantera o excavación de arena -arenarium- perteneciente a la finca de Simforosa.1

El culto litúrgico no depende de la conservación íntegra de una biografía detallada. La Iglesia recuerda en los mártires la fidelidad a Cristo y el testimonio de la fe hasta la muerte, mientras que la crítica histórica examina por separado la antigüedad y el grado de fiabilidad de los relatos que describen sus vidas y suplicios.

Fecha de la celebración

La memoria de San Getulio y compañeros corresponde al 10 de junio. El Martirologio Romano tradicional recoge para ese día el martirio de Getulio, Cerealis, Amancio y Primitivo en la vía Salaria, en Roma. La noticia litúrgica describe su arresto por orden del emperador Adriano, la intervención del ex cónsul Licinio, los azotes, la prisión y la muerte en el fuego, seguida -según el relato- por la ejecución a golpes cuando las llamas no les causaron la muerte.1

La fecha del 10 de junio expresa, ante todo, la continuidad de una memoria martirial dentro del calendario de la Iglesia. No equivale necesariamente a una datación histórica demostrada del proceso o de la ejecución.

Relato tradicional de la pasión

Getulio y su conversión

La narración hagiográfica presenta a Getulio como un antiguo oficial del ejército romano que abandonó la carrera militar después de abrazar el cristianismo. Retirado en una propiedad situada en la región sabina, cerca de Tívoli, habría reunido allí una pequeña comunidad cristiana a la que instruía y sostenía.

Este elemento posee un valor espiritual evidente: la tradición describe a un hombre integrado inicialmente en las estructuras civiles y militares del Imperio que, después de su conversión, puso sus bienes y su autoridad al servicio de la comunidad cristiana. Sin embargo, la narración no permite establecer con seguridad los detalles de su rango militar, de su retiro ni de su actividad pastoral.

La conversión de Cerealis

El relato cuenta que Cerealis, enviado para detener a Getulio, acudió a su residencia como representante de la autoridad imperial. Las conversaciones mantenidas con Getulio y con Amancio habrían llevado a Cerealis a aceptar la fe cristiana y recibir el bautismo.

La tradición convierte así al perseguidor en compañero de martirio. Este recurso aparece en diversas pasiones antiguas: la firmeza de los cristianos, su serenidad ante el interrogatorio y su disposición a responder con caridad pueden conducir a la conversión de quienes los custodian o juzgan. La presencia de este motivo literario aconseja prudencia al valorar el episodio como reconstrucción histórica concreta.

Arresto y condena

Después de la conversión de Cerealis, el emperador habría ordenado a Licinio que apresara a Getulio, Amancio y Cerealis. Los tres debían renunciar a la fe cristiana o afrontar la pena capital. El relato tradicional añade un encarcelamiento de veintisiete días en Tívoli y diversos tormentos antes de la ejecución.

El Martirologio Romano resume el suplicio con una secuencia de azotes, prisión y entrega al fuego. Cuando las llamas no acabaron con la vida de los mártires, los verdugos les habrían aplastado la cabeza con mazas. La narración antigua transmitida por el Martirologio no ofrece, por tanto, una relación procesal contemporánea, sino una síntesis litúrgica de la pasión tradicional.1

Primitivo y el enterramiento

La tradición incorpora a Primitivo al grupo de los ejecutados. Después del martirio, Simforosa habría recuperado los cuerpos y los habría depositado en un arenarium de su propiedad. Este motivo conecta el relato con la práctica cristiana de honrar los restos de los mártires y conservar su memoria junto a lugares de culto y enterramiento.

Las noticias antiguas ofrecen datos contradictorios sobre el lugar exacto de reposo de las reliquias. La tradición de Simforosa y de la sepultura en una excavación de arena forma parte del desarrollo hagiográfico y cultual del grupo, pero no permite fijar por sí sola una localización arqueológica indiscutible.2

Relación con Santa Simforosa

La tradición presenta a Santa Simforosa como esposa de Getulio y como figura vinculada a la custodia de sus restos. En algunas narraciones posteriores, Simforosa aparece también relacionada con un grupo de siete hijos mártires. La asociación entre ambos cultos refleja la tendencia de la hagiografía romana a organizar memorias locales en torno a familias cristianas y lugares de enterramiento.

Conviene distinguir, no obstante, los distintos ciclos narrativos. La vinculación de Getulio con Simforosa pertenece a la tradición de los mártires de la vía Salaria, mientras que las historias de Simforosa y de sus hijos forman un conjunto hagiográfico propio, con un desarrollo literario que no permite utilizar automáticamente cada detalle como confirmación histórica de la vida de Getulio.

Lugar del martirio: la vía Salaria y Tívoli

La vía Salaria era una antigua calzada romana que partía de Roma hacia el nordeste de Italia. Las tradiciones martiriales la relacionan con diversos enterramientos y ejecuciones de cristianos. El relato de Getulio sitúa el encarcelamiento en Tívoli y la ejecución en la vía Salaria.

La combinación de un escenario romano conocido, una calzada utilizada en época imperial y referencias a enterramientos cristianos contribuye a la verosimilitud general del marco geográfico. Sin embargo, un lugar históricamente plausible no demuestra por sí mismo cada episodio narrado en una pasión. La literatura martirial podía incorporar topónimos reales para transmitir una memoria local o para dotar de concreción a una narración edificante.

Fuentes y transmisión de la tradición

El Martirologio Romano

La fuente litúrgica principal para la memoria actual del grupo es el Martirologio Romano, que ofrece una noticia relativamente extensa. El elogio identifica a Getulio como un hombre noble y docto, menciona a Cerealis, Amancio y Primitivo, atribuye el martirio al reinado de Adriano y relaciona el enterramiento con Simforosa.1

El Martirologio Romano cumple una función litúrgica: conserva y organiza la memoria de los santos venerados por la Iglesia. Sus elogios no poseen todos el mismo grado de precisión histórica ni proceden de una única clase documental. Por ello, una noticia martirológica debe leerse juntamente con la crítica de las pasiones, de los calendarios antiguos, de los itinerarios y de los testimonios arqueológicos.

La pasión de los mártires

La passio de Getulio, transmitida en colecciones hagiográficas y publicada en los Acta Sanctorum, presenta un relato desarrollado con arresto, conversaciones, conversiones, prisión, tormentos y muerte. La valoración crítica de Alban Butler considera esta pasión de carácter legendario. Además, el nombre de Getulio no aparece en la antigua Depositio Martyrum ni en otros registros romanos tempranos conocidos por esa tradición historiográfica.2

La palabra legendario no significa automáticamente que el culto carezca de fundamento. En la historiografía de los santos, el término describe una narración que incorpora elementos literarios, discursos elaborados, conversiones dramáticas, milagros o detalles de tormentos sin apoyo documental contemporáneo suficiente.

El uso correcto de las fuentes patrísticas

Los escritores cristianos antiguos utilizaron diversos géneros para conservar la memoria de los mártires: calendarios, martirologios, itinerarios de peregrinos, sermones, historias eclesiásticas y pasiones. Cada género tiene una finalidad y un grado de valor histórico diferente.

Eusebio de Cesarea constituye una fuente patrística fundamental para el estudio general de las persecuciones y de los mártires, pero no puede convertirse en testigo directo de Getulio si no transmite una noticia específica sobre él. Del mismo modo, autores como Basilio de Cesarea, Juan Crisóstomo, Agustín de Hipona o Juan Damasceno escribieron sobre mártires en contextos diversos, pero la atribución de una noticia concreta exige un testimonio textual preciso. La literatura cristiana antigua conserva referencias generales a los mártires, mientras que las pasiones particulares pueden haber surgido mucho después de los acontecimientos.3

Tampoco resulta correcto presentar como fuente patrística primaria una obra anónima o una pasión tardía. Las pasiones anónimas pertenecen a la literatura hagiográfica y deben estudiarse como testimonios de la memoria cultual y de la espiritualidad de la comunidad que las transmitió.

Memoria litúrgica y veracidad histórica

Dos planos que conviene distinguir

La veneración litúrgica y la reconstrucción histórica responden a preguntas distintas:

  • La memoria litúrgica pregunta qué mártires honra la Iglesia, en qué fecha y con qué significado espiritual.
  • La investigación histórica pregunta qué datos pueden demostrarse mediante documentos tempranos, testimonios independientes, arqueología y análisis literario.

La liturgia puede conservar una memoria auténtica de un mártir aunque la pasión que relata su muerte haya recibido añadidos posteriores. La existencia de una narración legendaria no elimina necesariamente la posibilidad de un culto antiguo. En otros casos, una historia piadosa puede haber organizado alrededor de un nombre o de una tumba una tradición cuya relación exacta con un acontecimiento del siglo II resulta imposible de establecer.

El problema de la persecución bajo Adriano

La tradición de Getulio sitúa el martirio bajo Adriano, cuyo reinado transcurrió entre los años 117 y 138. La documentación sobre la política imperial hacia los cristianos durante ese periodo no respalda una persecución general y sistemática comparable a las grandes persecuciones de los siglos III y comienzos del IV.

La situación jurídica de los cristianos bajo los emperadores del siglo II podía provocar procesos locales, denuncias y condenas, especialmente cuando una acusación concreta llegaba ante una autoridad provincial. Sin embargo, la existencia de un marco legal que permitía castigar determinadas conductas no demuestra por sí misma que todos los relatos de martirio atribuidos a ese reinado narren acontecimientos históricos con exactitud.

En el caso de Getulio, el relato conserva una estructura típica de las pasiones: el magistrado recibe la orden imperial, el acusado confiesa abiertamente a Cristo, el funcionario se convierte, el poder reacciona con mayor dureza, los mártires resisten los tormentos y la comunidad recoge sus cuerpos. Esta estructura posee una finalidad catequética y litúrgica. La repetición de motivos semejantes en otras pasiones obliga a distinguir el mensaje teológico de la precisión de cada detalle narrativo.2

La ausencia en registros antiguos

La falta del nombre de Getulio en la Depositio Martyrum constituye una dificultad para quienes defienden una documentación romana muy antigua y continua. La Depositio Martyrum, relacionada con la memoria litúrgica de la Iglesia de Roma, ofrece un testimonio importante para algunos mártires romanos de los primeros siglos. La ausencia de Getulio no prueba que nunca existiera un mártir con ese nombre, pero impide presentar su culto como documentado desde los primeros registros romanos.

La crítica histórica también encuentra divergencias acerca del lugar donde reposaron sus restos. Estas discrepancias afectan a la reconstrucción material del culto, aunque no bastan por sí solas para negar la continuidad de la veneración.2

Valor cristiano de su culto

La Iglesia honra a los mártires porque dieron testimonio de Cristo con su vida y con su muerte. El culto a Getulio y sus compañeros recuerda varias dimensiones de la vocación cristiana:

  • La primacía de la fe frente a la presión social o política.
  • La conversión personal, representada en la tradición por Getulio y Cerealis.
  • La fraternidad cristiana, visible en la unión de los compañeros durante el proceso.
  • El cuidado de los cuerpos de los mártires, expresado en la figura de Simforosa.
  • La esperanza en la resurrección, que transforma la muerte violenta en testimonio de la vida eterna.

La Iglesia no necesita atribuir valor histórico idéntico a cada episodio para recibir el contenido espiritual de la memoria. La veneración litúrgica dirige la mirada hacia Cristo, origen de la santidad y fundamento de la esperanza martirial.

Iconografía y representación

La iconografía de San Getulio no posee una forma universalmente establecida. Las representaciones que lo identifican como mártir suelen recurrir a los atributos habituales de los santos mártires romanos:

  • La palma, símbolo de la victoria del mártir.
  • La espada o el instrumento de ejecución, cuando la tradición artística adopta la muerte por decapitación.
  • Las llamas, vinculadas al relato de su suplicio.
  • La vestimenta militar, en alusión a la tradición que lo presenta como antiguo oficial romano.
  • La presencia de otros mártires, para expresar su unión con Cerealis, Amancio y Primitivo.

Estos atributos pertenecen al lenguaje simbólico del arte cristiano y no deben interpretarse como pruebas independientes de los detalles narrados por la pasión.

Importancia para la historia de la santidad romana

Getulio y sus compañeros forman parte de un amplio conjunto de mártires vinculados a las calzadas, cementerios y antiguas propiedades cristianas de los alrededores de Roma. Su memoria muestra cómo las comunidades cristianas conservaron nombres, fechas y lugares de culto incluso cuando la documentación inicial desapareció o sufrió transformaciones literarias.

La historia de estos santos también ilustra una característica habitual de la hagiografía antigua: una memoria posiblemente arraigada en un culto local puede recibir, con el paso del tiempo, una narración amplia que organiza los acontecimientos en una secuencia dramática. El historiador debe estudiar esa narración sin confundir su finalidad edificante con un acta judicial contemporánea.

Síntesis histórica

La tradición católica venera a San Getulio, Cerealis, Amancio y Primitivo como mártires de la vía Salaria, probablemente situados por el calendario en torno al siglo II. La pasión los relaciona con Tívoli, con el emperador Adriano, con el funcionario Licinio y con Santa Simforosa. El Martirologio Romano conserva esta memoria el 10 de junio.1

La crítica histórica considera tardía y legendaria la pasión desarrollada. La ausencia de Getulio en la Depositio Martyrum, las discrepancias sobre las reliquias y la estructura literaria del relato impiden aceptar sin matices todos sus detalles.2

La posición equilibrada distingue dos afirmaciones: la Iglesia mantiene legítimamente la memoria litúrgica de los mártires, y la investigación histórica debe valorar con prudencia la exactitud de las narraciones sobre su arresto, sus tormentos y su ejecución. La devoción a San Getulio y compañeros permanece así vinculada al testimonio cristiano de fidelidad, sin convertir una pasión hagiográfica tardía en un documento contemporáneo del reinado de Adriano.

Citas y referencias

  1. B10 de junio, Papa Benedicto XIV. El Martyrologio Romano, 10 de junio (1749). 2 3 4 5 6
  2. San Ithamar, obispo de Rochester (c. 656 d.C.), Alban Butler. Vidas de los Santos de Butler: Volumen II, 522 (1990). 2 3 4 5
  3. Actos de los mártires. Enciclopedia Católica, Actos de los Mártires (1913).
Modificado el 17 de agosto de 2026 • FideScore™ 8.77Citar este artículoPaq. Scorm (LMS)Sugerir mejoraCompartir artículoImprimir artículoGenerar QRInstalar aplicaciónark:28736/rdf4h639h

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