Orígenes y formación
Gregorio Giovanni Gaspare Barbarigo nació en Venecia el 16 de septiembre de 1625, en el seno de una familia noble. Desde muy pequeño conoció el sufrimiento: cuando tenía apenas dos años, perdió a su madre a causa de la peste.1
El camino de su preparación incluyó estudios y experiencias que marcaron su sensibilidad eclesial y su visión pastoral. En 1643, su padre —senador de la República de Venecia— lo envió junto con el embajador Alvise Contarini a Münster, donde se preparaban las negociaciones que conducirían a la paz de Westfalia, destinada a poner fin a la Guerra de los Treinta Años.1
En ese contexto se produjo un encuentro decisivo para su vida: conoció al cardenal Fabio Chigi, quien más tarde sería el papa Alejandro VII. Esa relación, según la tradición biográfica eclesial, se convertiría en una guía providencial para su futura misión.1
Tras completar sus estudios, en Padua recibió la formación sacerdotal; y, ya ordenado sacerdote, fue llamado a servir en Roma.1
Sacerdocio y servicio durante la peste
Cuando estalló la peste, Alejandro VII le confió una tarea de gran responsabilidad: el coordinamiento de la ayuda a los enfermos. Gregorio Barbarigo, lejos de limitarse a una intervención burocrática, desempeñó su labor con amor y dedicación, mostrando una sensibilidad profundamente evangélica ante el dolor humano.1
Esa experiencia marcó su estilo pastoral: atención directa, cercanía real y preocupación por el bien integral de las personas. En la misma línea se entiende que, más adelante, su ministerio episcopal estuviera centrado en el cuidado de las almas y en la organización de medios concretos de asistencia, enseñanza y evangelización.1

