Origen y formación
Gregorio nació en Armenia hacia mediados del siglo X, en una familia vinculada al estudio y a la vida eclesial. Su padre, Khosrov Andzevatsi, fue obispo y escritor; la tradición recuerda también la influencia de Ananías de Narek, pariente de su madre y abad del monasterio de Narek.3
Durante su juventud ingresó en el monasterio de Narek, situado al sur del lago Van. Aquel monasterio constituía un importante centro de formación bíblica, patrística, litúrgica y espiritual. Gregorio desarrolló allí prácticamente toda su vida religiosa e intelectual.3
Su educación abarcó la tradición armenia y las principales corrientes teológicas de Oriente. Conocía obras cristianas escritas en armenio, griego y siríaco, y estudió con especial atención la Sagrada Escritura, la teología de los Padres y la literatura mística.1
Monje, sacerdote y vardapet
Gregorio ejerció como monje y sacerdote, y recibió el título armenio de vardapet, que designa a un maestro autorizado en materia teológica y doctrinal. Enseñó en el monasterio de Narek y destacó tanto por su erudición como por su intensa vida de oración.1
Su actividad no se limitó a la poesía espiritual. También intervino en cuestiones doctrinales y defendió la tradición cristológica de la Iglesia armenia frente a las doctrinas atribuidas al movimiento de los tóndrakianos, considerado herético por la Iglesia armenia. En algunos momentos recibió acusaciones injustas a causa de su enseñanza.3,4
Muerte y veneración
Gregorio murió aproximadamente entre los años 1003 y 1010, poco después de concluir su obra más célebre. Recibió sepultura en el monasterio de Narek, cerca de la iglesia de Santa Sandukht. Los fieles armenios comenzaron a venerarlo inmediatamente después de su muerte y acudían a su sepulcro.3
La destrucción posterior del monasterio y de la tumba, en el contexto de las persecuciones y matanzas sufridas por el pueblo armenio a comienzos del siglo XX, no impidió la continuidad de su culto ni la transmisión de sus escritos.3



