La imagen del santo en las vidas medievales
Las narraciones hagiográficas presentan a Guillermo como un obispo injustamente acusado, paciente durante el destierro y generoso con quienes habían combatido su causa. El episodio de su regreso a York, la multitud salvada tras el derrumbamiento del puente y las curaciones junto a su tumba forman parte de una interpretación religiosa de su vida.
La hagiografía no pretende ofrecer una biografía crítica en el sentido moderno. Su propósito principal consiste en mostrar la acción de la gracia, proponer virtudes cristianas e interpretar los acontecimientos a la luz de la providencia. Por ello, los milagros y las escenas edificantes requieren un análisis distinto del aplicado a documentos administrativos, cartas pontificias o crónicas contemporáneas.
La valoración histórica
La historiografía moderna estudia el caso de Guillermo dentro de las luchas por el control de los nombramientos episcopales, la evolución de la autoridad papal y la rivalidad entre York, Canterbury, la monarquía inglesa y los reformadores cistercienses.
Las crónicas de Juan de Hexham y Guillermo de Newburgh, junto con las cartas de Bernardo de Claraval y otros testimonios eclesiásticos, ayudan a reconstruir el conflicto. Cada testimonio posee una perspectiva propia. Guillermo de Newburgh destacó por su interés crítico y por su esfuerzo para valorar las causas y consecuencias de los acontecimientos, aunque su cronología no siempre resulta segura.,
La investigación histórica debe evitar dos simplificaciones:
- Presentar a Guillermo como completamente ajeno a toda irregularidad.
- Convertir las acusaciones de sus adversarios en pruebas concluyentes de simonía o corrupción.
El conflicto combinó intereses políticos, rivalidades personales, diferencias disciplinares y auténticas preocupaciones reformadoras. La canonización posterior expresa la recepción espiritual de su figura, pero no elimina la necesidad de analizar críticamente los hechos que precedieron a su culto.