El uso más frecuente en los manuscritos dirige a Hesiquio con el título honorífico de «Nuestro santo padre» (fórmula griega usada para distinguirlo dentro de la literatura monástica).1
La denominación «de Batos» remite al lugar monástico asociado a su vida y actividad espiritual. El término batos se interpreta en relación con la zarza (la imagen bíblica de la zarza ardiente), motivo espiritual que encaja con la sensibilidad ascética del Sinaí.2
Distinción frente a otros «Hesiquios»
La historia de la transmisión textual obliga a distinguir a Hesiquio de Batos de otros autores antiguos llamados «Hesiquio», en especial Hesiquio de Jerusalén. En la edición de colecciones patrísticas se mezclaron materiales bajo la rúbrica «Hesiquio, presbítero de Jerusalén», lo que llevó a confusiones posteriores y a la necesidad de revisar qué textos pertenecen a cada autor.1
En particular, la tradición manuscrita y el examen del modo en que cita la Escritura funcionan como criterios decisivos para adjudicar textos al Hesiquio del Sinaí y no al de Jerusalén.1


