Elección y consagración
Honorio fue elegido arzobispo de Canterbury después de la muerte de san Justo, cuarto sucesor de san Agustín. La elección tuvo lugar aproximadamente en 627. San Paulino, obispo de York y entonces el único obispo inglés en condiciones de conferirle la consagración episcopal, lo consagró en Lincoln en 628, según la cronología tradicional. La fecha exacta de la elección y de la consagración presenta cierto margen de incertidumbre, pero la muerte de Honorio el 30 de septiembre de 653 está sólidamente transmitida.
Honorio ocupó el quinto lugar en la sucesión de los arzobispos de Canterbury iniciada por san Agustín. Su designación tuvo lugar durante una etapa delicada para la Iglesia inglesa. La evangelización había obtenido importantes avances en Kent, Essex y Northumbria, pero la estabilidad de las comunidades cristianas dependía todavía en gran medida de la protección de los reyes y de la continuidad de los obispos.,
El palio y la autonomía de la Iglesia inglesa
El papa Honorio I envió a su homónimo de Canterbury el palio, vestidura litúrgica propia de los arzobispos metropolitanos. Junto con el palio, remitió una carta en la que autorizaba una solución práctica para la sucesión episcopal.
La distancia entre Roma y Britania dificultaba los viajes necesarios para solicitar la consagración de un nuevo arzobispo. Por ello, el papa concedió que, cuando quedara vacante la sede de Canterbury o la de York, el arzobispo superviviente pudiera consagrar al sucesor legítimamente elegido de la otra sede. La disposición no eliminaba la comunión con Roma; facilitaba el gobierno ordinario de la Iglesia inglesa manteniendo la referencia a la autoridad apostólica.
La carta papal exhortaba a Honorio a perseverar en la predicación del Evangelio y en la observancia de la regla recibida de san Gregorio Magno. El documento presenta el ministerio episcopal como una tarea de evangelización, disciplina eclesial y formación de nuevos pastores.