Origen y formación monástica
Ildefonso nació en Toledo hacia comienzos del siglo VII, probablemente alrededor del año 607, en el seno de una familia distinguida. Era sobrino de san Eugenio de Toledo, que más tarde ocuparía la sede episcopal toledana. Desde joven abrazó la vida monástica, pese a la oposición de su familia, y entró en el monasterio de Agali o Agalia, situado en las proximidades de Toledo.2
La comunidad de Agali constituía uno de los principales centros de formación espiritual e intelectual de la Iglesia visigoda. Allí Ildefonso recibió una sólida educación bíblica, patrística y litúrgica. Durante su etapa monástica fundó y dotó también una comunidad femenina en una localidad cercana, iniciativa que muestra su preocupación por la vida consagrada y por la organización pastoral de la Iglesia.
Hacia el año 630 recibió la ordenación diaconal de manos de Eladio, antiguo abad de Agali y posteriormente arzobispo de Toledo. Más tarde, Ildefonso fue elegido abad del monasterio. Como superior de la comunidad participó en los concilios toledanos VIII y IX, celebrados respectivamente en 653 y 655.2
Arzobispo de Toledo
El rey Recesvinto promovió su elección como arzobispo de Toledo hacia el año 657. Ildefonso gobernó la Iglesia toledana durante algo más de nueve años, hasta su muerte, ocurrida el 23 de enero de 667. Recibió sepultura en la basílica de Santa Leocadia, uno de los principales santuarios de la ciudad.2,1
Su episcopado coincidió con un momento de gran vitalidad cultural y religiosa del reino visigodo. Toledo actuaba como centro político de la monarquía y como sede de una intensa actividad conciliar, litúrgica y teológica. En ese contexto, Ildefonso contribuyó a consolidar la autoridad de la sede toledana y a expresar en sus escritos la identidad doctrinal y espiritual de la Iglesia hispana.



