Origen, formación y vínculos con Asia Menor
Ireneo nació en Asia Menor, en la región que el mundo romano identificaba como parte de la provincia de Asia. La tradición más difundida sitúa su juventud en Esmirna (la actual İzmir), donde pudo escuchar la enseñanza del obispo Policarpo. Benedicto XVI afirma que Ireneo asistió a la escuela de Policarpo, discípulo a su vez del apóstol Juan.
El Diccionario enciclopédico sitúa su nacimiento aproximadamente entre finales del siglo I y el inicio del II (en torno a 130-200) y lo presenta como discípulo de Policarpo, con una continuidad espiritual que remite a la tradición joánica.
Viaje a Roma y mediación eclesial
Durante las persecuciones del emperador Marco Aurelio, la comunidad de Lyon envió a Ireneo a Roma con una carta al papa Eleuterio. Benedicto XVI presenta ese envío como una misión que evitó que Ireneo compartiera el martirio de los cristianos de Lyon afectados por la persecución.
Ireneo volvió a Lyon y, tras el fallecimiento del obispo Póntico, asumió el gobierno pastoral. La tradición recogida por la Enciclopedia católica explica que el ministerio episcopal de Ireneo abarcó un trabajo de pastor y de evangelización, y que gran parte de su producción escrita combatió el gnosticismo difundido por entonces en las regiones del occidente cristiano.
Un tiempo de paz y un encargo doctrinal
Tras la persecución, Ireneo dividió su dedicación entre tareas pastorales y misioneras, mientras dedicó su pluma a esclarecer la fe frente a corrientes heterodoxas. La Enciclopedia católica recuerda su intervención cerca del papa Víctor para atender la controversia pascual con las comunidades de Asia Menor que defendían la práctica de los cuartodecimanos.
Juan Pablo II, al reconstruir el sentido eclesial de su obra, vincula a Ireneo con la preocupación por la unidad doctrinal y la superación de cuestiones secundarias con vistas a la plena comunión.
Muerte y memoria litúrgica
Los datos sobre la fecha exacta de su muerte no fijan un único consenso antiguo. La Enciclopedia católica afirma que los documentos no conservan con certeza el día de su fallecimiento y sitúa su final entre el final del siglo II y el inicio del siglo III, mientras recuerda que no parece probable que acabara su vida como mártir.
Benedicto XVI habla del final de su episcopado en torno a 202-203, «tal vez» con el testimonio del martirio.
En la liturgia, la Iglesia latina celebra su memoria el 28 de junio, mientras la Iglesia griega la conmemora el 23 de agosto.